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viernes, 24 de mayo de 2013

Elogio de la dificultad - Tomas Abraham

Dejo la entrevista que hoy publicó Clarin en su sección de educación. Para mí es brillante.

Elogio de la dificultad

Por Alfredo Dillon

El valor del esfuerzo, la importancia de que el docente sea un investigador y la decadencia cultural de la clase media son algunos de los temas que recorre el filósofo argentino Tomás Abraham en este diálogo con Clarín Educación.



Suele decirse que Tomás Abraham es un filósofo provocador. Su mayor provocación, probablemente, sea que se anima a pensar con libertad, y no teme pagar por eso el precio de quedarse solo. Responsable de haber introducido el pensamiento de Michel Foucault en nuestro país, director del Colegio Argentino de Filosofía y autor de numerosos libros (el último, El no y las sombras, fue publicado este año por Eudeba), Abraham es, además de filósofo, docente. Desde hace casi 30 años enseña Filosofía en el Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires, además de dar clases en varias universidades argentinas y extranjeras. En esta entrevista con Clarín Educación, luego de dar una charla en el ciclo Ser Director de la Universidad Di Tella, Abraham reivindica el valor del esfuerzo, asegura que estudiar es un oficio y que el argumento de la “inclusión” no debería encubrir lo que él llama “la mediocridad cultural de la clase media”.

–¿Por qué prefiere hablar de “estudio” antes que de “educación”?
–Me parece que cuando se habla de educación, se simula. Todo el mundo habla de educación: dirigentes empresariales, fundaciones, periodistas... Es como hablar de ética: todo el mundo habla de ética, y todos están a favor. A mí me gusta hablar de enseñar, es decir, de lo que pasa entre maestros y alumnos. ¿Qué es enseñar, aprender, estudiar? Eso es lo interesante y es un tema del que nadie habla. Hay una indiferencia social y cultural hacia el profesor de biología. No hacia el que contiene al chico, a la educación sexual, al arte de vivir, al gabinete psicopedagógico, a los derechos humanos. Para eso hacen cola. Pero el profesor de biología está solo. El tipo al que le gusta enseñar, que lo siente, que le importa, no tiene director de colegio, ni periodismo, ni los elementos ni los recursos para desarrollar sus ganas. Lo mismo el alumno: da lo mismo si se copó o no se copó con la materia. No hay cosa más frustrante que un tipo que tiene ganas y no le dan lugar para sus ganas.

–¿O sea que el gran problema educativo sería la falta de estímulos para esforzarse?
–Todo el tiempo los ojos están puestos en el necesitado, el que no puede, el que “no lo dejaron”. Y ese sector de la sociedad al que todos apuntan no tiene un problema educativo, tiene un problema vital: de hambre, de alimentación, de salud, de cuidado, de vivienda, de urbanización. El discurso de la inclusión es el discurso compasivo, cristiano, para apiadarse de los que menos tienen. Y ese es un sector de la sociedad que no tiene un problema educativo. ¿Qué pasa con los que comen 60 kilos de carne por año? El problema educativo es de la clase media. La misma clase media es indiferente al estudio y lo degrada. Se nota en el periodismo, en el lenguaje de la televisión, en lo que la gente lee. La clase media vive de las revistas y de chimentos de diarios, vive de lo que se llama “la política”, es decir, la farándula, que es más o menos lo mismo.

–Entonces, ¿el problema de la desigualdad debería quedar excluido del debate educativo?
–El tema es aprender, la mística del aprendizaje. Aprender es algo extraordinario. Lo saben los bebés, el bebé no da abasto del asombro. ¿Qué es aprender? Descubrir el mundo en el que uno vive. El mundo es muy grande y, mientras estamos en él, aprender es vital. Si no aprendés, te morís. Aprender biología, física, química, filosofía, cine, arte te va abriendo el panorama del mundo. Es viajar con la mente y el cuerpo. Eso pasa en una escuela: es lo que te da el profesor, que además está él mismo en pleno proceso de aprendizaje. Hablamos de educación, pero nunca hablamos del oficio, del trabajo de estudiar. Estudiar es trabajar, y trabajar implica esfuerzo, dificultad, frustración, goce. Y además te cambia. Uno no es el mismo: hay una especie de conversión.

–¿Cuál es el valor de la dificultad y de la frustración?
–Todo eso es desafío, es lucha. Esto no es Darwin, no estoy hablando de la supervivencia del más fuerte. Estoy hablando de que todo proceso de trabajo implica vencer un obstáculo, una dificultad. Esto ya lo decía John Dewey, el gran filósofo pedagogo norteamericano; lo decía Nietzsche. Es como hacer bien una nota: vos para eso tenés que laburar. No te “salió así”, es mentira, no existe el don. Incluso si tenés “el don”, lo tenés que trabajar muchísimo. Como Van Gogh: Van Gogh no estaba loco, era un artesano. Las cosas que valen son difíciles, en todos los órdenes de la vida.

–¿En esta capacidad para vencer los obstáculos se va construyendo la “autonomía” de la que hablan algunas pedagogías?
–Nadie se enseña a sí mismo, uno aprende de otros. Un libro es un maestro, los profesores son maestros. Un alumno tiene que hacer su propio camino: eso es un discípulo, alguien que hace su propio camino, que no lo podría haber hecho sin el maestro. El tema está en cómo te separás. El maestro se va a quedar solo, todo buen maestro se queda solo. El maestro que está todo el tiempo con las ovejas dentro del corral no es un maestro, es un tirano. Pero la autonomía siempre tiene que ver con una relación. Hay maestros que te guían hacia tu autonomía. Hay otros que no: les preocupa que no seas desobediente y no te apartes de la línea.

–¿Se puede definir al buen maestro como aquel que guía al alumno hacia su autonomía?
–Yo creo que un docente tiene que hacer una cosa básica, que es enseñar. Él sabe cosas que el alumno no sabe. Él enseña eso, no hay una paridad entre alumno y maestro. No, el maestro está arriba, porque en el aula se enseña y se aprende, y el alumno tiene que estar a disposición del aprendizaje. Y el profesor, enseñar. Como el buen profesor también es estudiante, lo que transmite es su propio proceso de aprendizaje, que es lo que mejor puede entender el alumno, porque va  a transmitir su búsqueda, la pasión de estudiar. Por parte del alumno, lo primero que tiene que hacer es obedecer, ser humilde, trabajar, aprender. Y el docente lo que enseña no es a “ser autonómo”, lo que enseña es bio-lo-gí-a. ¡Terminémosla con las grandes palabras morales y psicológicas!

–¿La docencia, entonces, es inseparable de la investigación?
–Un profe tiene una profesión extraordinaria. ¿Por qué quisiste ser profesor de filosofía? Porque te gusta. Y porque encontraste ahí un sentido que no podés darle a ninguna otra actividad. Poder hacer lo que te gusta es la felicidad. Y se supone que entre muchos profesores, algunos eligieron. A esos les hablo. Al que está porque está, que podría ser verdulero, profesor, comerciante, empleado... a ese le da lo mismo. Pero aquel que eligió, que no se olvide de por qué eligió. Eso es lo primero. No se trata de repetir lo que dijo ni Foucault ni Marx ni nadie. Para eso están los libros: leés los libros y ya está. Uno transmite una información pero pasada por el tamiz de sus pensamientos. Es decir, permanentemente en estado de pensamiento. Por eso hay que investigar.

–Si bien no hay recetas generales, ¿por dónde se puede empezar a mejorar la educación?
–Creo que lo importante es señalar la indiferencia general hacia el estudio. De lo que se trata es de trabajo, y el trabajo del profesor es enseñar y aprender. Y el del alumno es estudiar. Entonces tenemos que ser muy exigentes en eso, como los coreanos y los chinos, los nuevos dueños del mundo. Darle importancia al estudio es darles importancia a los estudiosos, reconocerles el mérito, estimularlos. Sin ninguna finalidad externa; ni para hacerse más rico, ni para ascenso social: todo eso es por añadidura. Simplemente porque es algo vital: la gente se enriquece si estudia y si aprende. Y si no, se embrutece. No hay término medio. La famosa “autonomía” tiene que ver con la posibilidad de elegir, y de tener recursos para poder decir que no. La gente tiene mucho miedo de decir que no, porque se queda sola. Rebelarse no es ocupar un colegio. Rebelarse es tomar otro camino, y eso  implica construir. Ocupar un colegio no es ningún laburo. Eso de que “tomás conciencia de tus derechos”… ¿y los deberes? El derecho se los da la Constitución: te pongo el aula, el colegio y el profe para que vos mañana le des algo a la sociedad. Y si no le das nada a la sociedad, estás en deuda.


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CICLO "SER DIRECTOR"

Tomás Abraham inauguró este año el ciclo Ser Director: Escenarios para la educación que viene, organizado por la Universidad Di Tella. Allí, una vez por mes los directores de colegios secundarios están invitados a encontrarse con intelectuales que abordan diversos temas de interés para la conducción de una escuela. La próxima conferencia será el martes 4 de junio, y estará a cargo de José Weinstein, especialista en liderazgo educativo y ex viceministro de Educación de Chile. El tema: “Los directores de escuela pueden hacer la diferencia”. La entrada es gratuita y requiere inscripción previa. Para más información, llamar al 5169-7232 o escribir a educacion@utdt.edu.

Fuente: http://www.clarin.com/educacion/Elogio-dificultad_0_922708089.html

miércoles, 28 de marzo de 2012

Más quejas por las restricciones al ingreso de libros importados


Nota abajo:

Las restricciones al ingreso de libros y revistas impuestas por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, provocaron una fuerte polémica porque obligan a los particulares que compran publicaciones en el exterior a buscarlas en Ezeiza y a editoriales y librerías a recurrir a un servicio de despachante de aduana para los pedidos inferiores a 50 kilos y 1000 dólares.
Hasta la entrada en vigor de la curiosa normativa, una persona podía comprar un libro, por ejemplo, en Amazon y el servicio de correo privado acercaba el ejemplar hasta el domicilio. Ahora el comprador deberá ir hasta Ezeiza y esperar una autorización para llevarse lo que compró. En Aduana deberían chequear que la tinta de las publicaciones no contenga cantidades de plomo superiores al 0,05 y el 0,06% en su composición química.
Nadie sabe cómo ni cuánto tiempo podría demorar ese tipo de análisis, que fueron adjudicados al laboratorio TUV Reinhald.
Desde Santa Fe, el investigador emérito del Conicet, ex titular del Parque Tecnológico Litoral Centro y docente de la UNL Alberto Cassano ya siente en carne propia el faltante de libros científicos en inglés en las librerías de todo el país. "Yo necesito esos libros para continuar mis investigaciones y recientemente, por un envío de una docena de libros que adquirí por Internet, la Aduana de Santa Fe me cobró un recargo del 50 por ciento. Terminé pagando unos 4000 pesos", comentó a LA NACION.
En este contexto, escritores e intelectuales argentinos manifestaron su preocupación por el avance de este tipo de medidas que limitan el acceso a bienes culturales.
El grupo de intelectuales de Plataforma 2012 criticó con cierta ironía la medida, al sostener que las prevenciones que aduce la Secretaría de Comercio Interior para tomar tal medida se refieren a que las tintas usadas en la impresión pueden contener más de 0,06% de plomo y que, por lo tanto, pueden ser peligrosas para la salud de la población. "Causa estupor que el mismo gobierno que acepta la utilización de sustancias químicas contaminantes en la megaminería a cielo abierto alegue ahora razones de índole sanitaria para tomar una medida tan engañosa como falsa", dijo este grupo, integrado por Beatriz Sarlo, Gabriela Massuh, Luis Felipe Noé, Maristella Svampa y Herman Schiller, entre otros. "Sería bueno escuchar qué opinan de estos acontecimientos los ministros de Educación, de Ciencia y Tecnología y el director de la Biblioteca Nacional, entre otras áreas directamente afectadas por las medidas", agregaron lo intelectuales.
El ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, calificó la medida como "inconducente" y pidió a Moreno que "reflexione" para dar marcha atrás con las limitaciones, al opinar que "estamos en un límite muy complicado".
Consultada por los efectos de la normativa, la gerenta de la Cámara Argentina del Libro, Diana Segovia, dijo que la nueva disposición es "fuerte porque afecta a los particulares; en el comercio grande es relativamente poco el impacto pero en la percepción es enorme porque ahora un particular no puede recibir su libro o revista como siempre", expresó a LA NACION. En esa Cámara, de todos modos, relativizaron los efectos negativos de las nuevas exigencias comerciales porque las grandes editoriales firmaron un convenio con Moreno para poder importar en la posición arancelaria 4901 a cambio de que también se hagan exportaciones.
La escritora María Rosa Lojo no dudó en calificar esta medida de "mala noticia". "Para quienes nos movemos en el mundo de la letra impresa es una mala noticia, en tanto afecta directamente a los pequeños compradores y consumidores. Obligar a concurrir a Ezeiza personalmente a un escritor o un investigador que ha adquirido por Amazon un libro o una revista académica no va a solucionar el problema de la balanza comercial, y sí va a entorpecer, en cambio, el desarrollo de una investigación que necesita los libros como insumos", opinó.
Por su parte, Leila Guerriero, periodista y autora, se preguntó por las consecuencias prácticas de esta medida. "¿Los suscriptos a revistas extranjeras tendrán que peregrinar una, dos o tres veces por mes a Ezeiza a retirar ejemplares?" Guerriero recibe varios envíos por mes de libros y revistas: "Lo que antes era expectativa ahora será un regalo envenenado: nadie dispone del tiempo (ni de los recursos) para hacer un viaje caro, largo, que tomará horas. Las consecuencias son claras: recibir libros empezará a ser un problema", dijo.
POSTERGAN EL ACUERDO CON TARINGA!
El acuerdo que iba a rubricar ayer la Cámara Argentina del Libro con el sitio Taringa! para frenar la piratería de textos en Internet fue postergado por una reunión sobre las limitaciones en la compra de libros al exterior. El convenio será firmado por ambas partes en los próximos días. "Es un acuerdo para trabajar en dar de baja del sitio contenidos con derecho de autor protegidos; es un servicio para proteger a las editoriales y los autores", dijo la gerenta de la Cámara, Diana Segovia. Aunque Segovia no lo mencionó, las editoriales accederían a desistir de las demandas judiciales contra Taringa!.

Acá el link: http://www.lanacion.com.ar/1460189-mas-quejas-por-las-restricciones-al-ingreso-de-libros-importados