miércoles, 14 de agosto de 2013

Eddie Vedder - Drifing Away

Un tema para hoy a la tarde, con el sol y tomando unos mates amargos. Charlando con mi esposa y jugando con mi hija.


Escalera mecánica Subte Linea D Estación 9 de julio



El andén para descender en sentido a Catedral, en la estación 9 de julio de la línea D, tiene dos salidas. Una hacia la derecha que es una escalera fija, y otra hacia la izquierda que es una escalera eléctrica. Esta última, casi nunca está en funcionamiento a tempranas horas de la mañana. El motivo es que la persona encargada de encenderla llega tarde. Pero además, es todo una suciedad alarmante. La escalera está llena de basura, y restos de comida. En general, desechos de McDonal´s que dejan los chicos que duermen al costado de la escalera, su refugio. Pero no todo es visual. También hay olores que son producidos por los residuos de los metabolismos humanos. En pocas palabras, es lamentable el escenario que todos los días se ve en ese lugar entre las 6 y las 8 de la mañana.

Me pregunto por los responsables, por la limpieza, por el funcionamiento de la escalera mecánica. ¿Hasta cuándo?

Nota: la foto es solo a modo ilustrativo, pero no es de la escalera en cuestión.

martes, 13 de agosto de 2013

Cuestión de mentalidad - Por Beatriz Sarlo


Por Beatriz Sarlo para el diario La Nación.
La lista encabezada por Daniel Filmus no quedó segunda en la ciudad, sino tercera, detrás de UNEN y de Pro. Y él, como candidato con el 19,8% de los votos, no duplicó el 11,6% obtenido por Carlos Heller en 2009. Pero, en fin, son detalles en un largo y sacrificado camino. Tales deslices en cifras y conceptos pueden admitirse y la prensa a veces los publica sin la odiosa aclaración.
Más raro es que un mismo currículum se escriba de muchos modos diferentes, salvo que algunos datos sean muy piantavotos.
En declaraciones a Página/12, pocos días antes de estas elecciones, Filmus les examinó los papeles a Carrió, Solanas y De Narváez. Esa misma memoria no debería bloquearse cuando se trata de él mismo. De su currículum en la página del Senado de la Nación, Filmus excluye muchos datos valiosos. Por ejemplo, su propia historia política. Entre 1989 y 1992, fue director general de Educación de la ciudad de Buenos Aires; el intendente era Carlos Grosso, quien, en esa época anterior a la Constitución nacional de 1994 y la porteña de 1996, fue nombrado por Menem. También durante el mandato de Menem, fue asesor de la ministra Susana Decibe. Éstos fueron cargos políticos, no intervenciones de un experto. Por eso Filmus los suprime.
Su página web www.danielfilmus.com . ar , en el apartado Vida política, menciona únicamente el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, que ocupó bajo la presidencia de Néstor Kirchner; también figuran las leyes que propuso o acompañó. Pero los años noventa se hunden en la amnesia: hoy nadie quiere recordar que trabajó bajo los estandartes del menemismo. Nacido en 1955, ya era grande cuando vistió esos colores. Tampoco recuerda que estuvo en el gabinete de Aníbal Ibarra, en 2000. Esto último parece más cábala que olvido. Cuando compitió con Macri, en 2007, por la Jefatura de Gobierno de la ciudad, una de las consignas de campaña era: "Si lo conocés, lo elegís". Ni el propio Filmus cree en ella. Cree, más bien, que es mejor que no lo conozcan del todo.
Si algo queda claro en su biografía actual, después de la cirugía, y en las biografías anteriores, es que Filmus tiene buena formación académica. Argumenta como un experto. Dice: "La columna vertebral del kirchnerismo es el peronismo. Y el peronismo siempre ha tenido grandes mayorías basadas en los sectores populares. Las grandes ciudades, donde habitan sectores medios, tienen dificultades para comprender y acompañar al peronismo". Este breve párrafo expone una tesis que los estudios sobre el peronismo vienen sosteniendo desde hace décadas. Fue el gran problema de las izquierdas con el peronismo, que impulsó a agrupaciones, partidos y militantes a hacer "entrismo", es decir, a incorporarse a ese movimiento que parece no tener fin en el tiempo ni fronteras ideológicas muy precisas; fundirse allí con las masas y, poco a poco, cambiarlo. A muchos no les fue bien. Sin embargo, desde la hoy remota "célula ferroviaria" con la que el intelectual Rodolfo Puiggrós se alejó del Partido Comunista hasta los dirigentes, también de origen comunista, como Roberto Quieto y Marcos Osatinsky, que fundaron las FAR y finalmente se unieron con Montoneros, las izquierdas más diversas suscribieron la idea que expone Filmus: las masas populares son peronistas y, si se quiere acompañar su experiencia, hay que confluir allí donde están las ilusiones y, sobre todo, el motor de la historia. Debe ser por eso que se empeña en conquistar Buenos Aires, elección tras elección.
En la ciudad de Buenos Aires predominan las capas medias y el peronismo no es fácilmente primera minoría. Ganó elecciones con Erman González en 2003 y con Cristina Kirchner en 2011, dos momentos en que esas capas medias estaban más interesadas en cuestiones económicas que en desinteligencias institucionales o culturales. Pero en cuanto la economía promete menos satisfacciones, otros temas recuperan su valor para establecer un voto que, una vez más en la larga historia, separa a los peronistas más pobres de los no peronistas a quienes le va mejor en la vida. Cuando Filmus hace su diagnóstico, tiene en cuenta la larga duración de esa desinteligencia entre capas medias y peronismo que acompaña la larga duración de un apoyo popular.
En las palabras de Filmus suena la versión que llevó a Diana Conti, a Martín Sabbatella, a Carlos Heller y al propio candidato Filmus al justicialismo. Todos pasaron antes por el Partido Comunista. Sería demasiado injusto cargar a Filmus con una historia de la que no es responsable y en la que participó muy joven. Sin embargo, la Juventud Comunista adiestra. "Comerse sapos" es una costumbre peronista. Los que llegan de la izquierda la aprenden muy rápido. Por eso es interesante preguntarse sobre qué bases culturales se realiza esa asimilación.
En los partidos marxistas (lo dice quien ha militado en uno de ellos), se recibe entrenamiento para acatar los virajes de línea que impulse el comité central. Nadie conoce la obediencia si no ha militado allí. Cuando la dirección del partido establece que ha cambiado una etapa, casi automáticamente cambian los aliados y los enemigos. El militante aprende los razonamientos difíciles que acompañan el "cambio de línea" y tiene que aceptarlos si quiere permanecer allí. En ese tipo de partidos no hay entropía ideológica y eso es lo primero que se inculca, antes que la línea política misma.
Eso expresa Filmus sin saberlo, como se expresa en cada uno de nosotros algo aprendido hace mucho tiempo. El kirchnerismo es el horizonte posible en la "presente etapa". Por eso, las idas y venidas de Filmus por los variados recovecos del peronismo no son un efecto de la ambición o, peor aún, de la hipocresía. Es una forma de la perseverancia. Cristina Kirchner hasta ahora ha sido el Partido.

viernes, 9 de agosto de 2013

La caca de perros

La caca de perros en las veredas, en las calles, en los cordones son incontables por las calles de los barrios porteños. Vale decir, que hay muchas dueños de sus mascotas que levantan los excrementos con bolsas. Pero aún hay muchas personas mal educadas y que no le importa el otro ciudadano.
Acá una nota interesante sobre las cacas de perros. Tomate unos minutos y léela.



Tu perro y su caca, un problema de todos

Un perro mediano genera unos 18 kilos de excremento al mes, que se transforman en polvo y se incorporan al aire que respiramos. Te contamos cómo afecta nuestra salud y la de nuestros hijos. Para tomar conciencia.  
Dr. Miguel Ángel Lacour

El fecalismo canino al aire libre se ha convertido en un grave problema ambiental con fuerte repercusión en la salud de las personas y los animales. Para controlarlo, es importante manejar en forma adecuada los desechos de nuestras mascotas y brindar información a quienes ignoran sus consecuencias sobre la salud humana, especialmente la de los niños.
Argentina es el país de América Latina con mayor porcentaje de mascotas en los hogares. Se pueden contabilizar en el ámbito nacional alrededor de 8 millones de perros y 2 millones de gatos. Solo en la Ciudad de Buenos Aires conviven con sus dueños más de 450 mil perros, mientras que hay otros 20.000 abandonados que sobreviven en la vía pública.

La clave: salir con una bolsita
Es importante que el dueño recoja los excrementos de su perro o de su gato. Deben ser desechados en forma apropiada, para evitar que al desintegrarse se incorporen al aire que respiramos, lo que da origen a numerosas enfermedades.
Al fecalismo canino al aire libre se agrega el producido por gatos, aves, palomas y roedores, inclusive el del ser humano. Esto produce un problema sanitario muy serio, que se suma a los altos índices de contaminación de las grandes ciudades como Buenos Aires.
La materia fecal que se deja en plazas y veredas se seca y se transforma en polvo. Contribuye a la polución del aire, del acuífero subterráneo, de depósitos de agua, de lugares de esparcimiento y, además, de diversos alimentos elaborados en la vía pública.
Según la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un perro de 15 kilos evacua por día alrededor de 600 gramos de excremento, lo que significa un total de 18 kilos al mes, que se depositan en la calle o en las plazas donde los lleva su dueño o el paseador. Por eso, prácticamente no hay parques y plazas en Buenos Aires libres de parasitosis, geo helmintiasis, que afectan especialmente a los niños por ser los más expuestos.

Larga lista de enfermedades
Los gérmenes provenientes de las heces que se desechan al aire libre se introducen en el organismo del ser humano por medio de la respiración o al ingerir alimentos preparados en la calle. Esto ocasiona infecciones por parásitos (lombrices, amebas o bacterias), y enfermedades del aparato digestivo, la visión, el corazón, el hígado y la pie.
Estas enfermedades también afectan a los animales, que luego las transmiten en su contacto con el ser humano. Algunos ejemplos son:
1. Parásitos: ascaridosis, filariasis, hidatidosis, sarna, leishmaniasis, amebiasis hepática y toxoplasmosis.
2. Bacterias: salmonelosis, brucelosis, tuberculosis, leptospirosis, cólera y shigelosis.
3. Virosis: hantavirus, rabia, hepatitis y neumonitis virósica.
4. Hongos: dermatofitosis.
5. Alérgenos: dermatitis cutánea.

¡Tomemos conciencia!
Es un problema que entre todos podemos controlar. Debemos manejar en forma adecuada los desechos de nuestras mascotas y proporcionar información a quienes ignoran la gravedad de no hacerlo.
La sociedad debe insistir en la necesidad de recoger las heces de las mascotas de la vía pública, dado el peligro que significa el fecalismo canino al aire libre para la salud humana.

Por el doctor Miguel Ángel Lacour, cirujano, especialista en otorrinolaringología y alergia, director del Centro Médico Especializado en Alergia Nasal.

¿Conocías las consecuencias de dejar sucias las calles y plazas? ¿Llevás una bolsita cuando sacás a tu perro? ¿Qué podemos hacer para, entre todos, generar más conciencia?

Link: 
http://www.entremujeres.com/mi-mascota-y-yo/perros-perro-caca-excremento-calle-plazas-parques-basura-sucio-mugre-limpiar-tirar-buenos_aires-problema_0_920308016.html

Deleuze - Foucault - Saber y poder

Diario de un curso magistral sobre el poder

Gilles Deleuze dictó un curso en 1985 sobre Foucault que acaba de ser traducido y donde explicaba por qué Para “entender cualquier época” hay que ser foucaultiano.

POR VERONICA GAGO

Un grito de guerra: “¡Vengo a partir las palabras!”. Un abrazo de luchadores, en el que se trenzan y se repelen las palabras y las imágenes. El murmullo del anonimato: “Hay que leer los diarios de las nodrizas”. Con escenas que parecen piedras preciosas, Gilles Deleuze va extrayendo los principios del método de investigación de Michel Foucault: guerrero, minucioso, más apasionado por ver y escuchar que por hablar. Si es ya famosa la frase de Foucault que presagió que este siglo XXI sería deleuziano, leyendo El saber. Curso sobre Foucault (Editorial Cactus) escuchamos a Deleuze explicar por qué para entender cualquier época hay que ser foucaultiano.
En estas clases dictadas entre octubre y diciembre de 1985, traducidas al castellano ahora por primera vez, la arqueología como disciplina dedicada al archivo se revela en su fuerza analítica y en su potencia conceptual. El archivo, dice Deleuze leyendo a Foucault, no es más que el compendio audiovisual de una época: lo que ella ve y dice. Entonces, primer paso para el investigador: encontrar allí un corpus, es decir, un conjunto de palabras, de frases, de proposiciones y de actos de habla (para investigar enunciados). O puede ser un corpus de objetos, de cosas, de cualidades sensibles (para investigar visibilidades). Porque investigar tiene que ver con cómo una forma de hablar se vincula a una forma de ver y eso se lo detecta sólo si definimos un corpus, un campo problemático. En ese entremezclarse (belicoso, de captura mutua) entre el ver y el hablar se constituye el saber. Ver y hablar nunca se corresponden, ni se explican, ni se referencian: son formas heterogéneas. De allí se deriva el problema de la verdad, que ya no puede pensarse como la adecuación entre lo que se ve y lo que se dice. Los saberes son determinadas relaciones no lineales ni unívocas entre enunciados y visibilidades. Relaciones que se desbordan siempre hacia relaciones de fuerza.
¿Pero cómo elegir bien un corpus? Hay que buscar donde hay focos de poder y focos de resistencia a ese poder. Allí está el inicio de la fórmula foucaultiana de que saber y poder son inmanentes. No hay nada previo al saber, no hay saber que no sea poder.
Más aclaraciones para ir tomando con calma, dirá Deleuze a sus estudiantes: el saber no se reduce al conocimiento ni es necesariamente científico. El saber es una cuestión de prácticas (discursivas y no discursivas). Será el primero de los tres ejes o coordenadas que Foucault despliega como su propio plan de investigación: saber, poder y deseo. El trípode del corpus foucaultiano se revela como ring de todas las batallas.
Foucault padecía de miopía, recuerda Deleuze. Por eso tal vez, cuando Foucault ve siempre habla de “destello”, “centelleo”, “resplandor”. Y Deleuze practica sobre su amigo ese mismo prisma: Foucault destella, centellea, resplandece frente al modo en que Deleuze lo describe, lo enseña a sus alumnos, lo desmenuza en su modus operandi. Extraigamos tres de esas imágenes conceptuales. Uno: Foucault como “pensador de la dispersión”. Frente al estereotipo del Foucault obsesionado por los ámbitos de encierro, Deleuze destaca al Foucault fascinado por el pensamiento del afuera (tomando la fórmula de Blanchot) y por las multiplicidades. De hecho, ese punto será la superficie de contacto más ancha y porosa entre Deleuze-Foucault: “Y si me animara a responder a una pregunta que uno de ustedes me había planteado amablemente sobre mi relación personal con Foucault, diría que una de las cosas que me une y que más me ha unido a él, es que yo también giraba alrededor de una tentativa para hacer una tipología de las multiplicidades. Sobre bases distintas a las suyas, y pareciéndome las suyas extremadamente profundas”. Dispersión como multiplicidad. Dos: Foucault como inventor de un método que “hace presentir cosas”. El método de Foucault no es un conjunto de reglas fijas, es un método de invención. Y Deleuze los interpela desde ese lugar a sus alumnos: ¡construyan sus propios problemas! Para eso “lo esencial es que presientan. Yo siempre apelo a vuestro presentimiento… Quiero decir que hay un modo de presentimiento filosófico sin el cual no comprenden nada”.
Por último: Foucault buscando el antipersonalismo absoluto. Es la diagonal impersonal, maquínica, del “se habla” o “se ve”: se trata de centrar el análisis en las relaciones de fuerza más que en la obsesión por la primera persona. O en todo caso, la sensibilidad de Foucault pasa por cómo el poder no para de hacernos hablar ni de sacarnos a la luz. El poder finalmente organiza los dos polos del saber: “yo te hago hablar, yo te doy a ver”. El antipersonalismo es otro modo de nombrar la fascinación de Foucault por los hombres infames: un hombre cualquiera que por razones circunstanciales y por un momento es puesto a la luz por el poder y forzado a explicarse ante él. Ahí se escucha la risa de Foucault y la anticipación del próximo tomo de Cactus: El poder. Curso sobre Foucault . Seguro en él ya se presentirá también el tercero, la cuestión del deseo a la que Foucault se consagra al final de su vida.
Otras fuentes sobre Foucault
Foucault. Gilles Deleuze, Ed. Paidós.
Deleuze. Michael Hardt, Ed. Paidós.
www.seminariofoucault.ecaths.com
http://michel-foucaultarchives.org/
http://www.educatina.com/sociologia/michel-foucault-yla-microfisica-del-poder

Link: 
http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/filosofia/Diario-curso-magistral-poder_0_959304087.html

jueves, 8 de agosto de 2013

"¿Me entendes?"



Es un latiguillo que no me gusta. Escucho decir a muchas personas cuando te hablan decirte cada 10 palabras la pregunta "¿me entendés?". Me molesta. Como si uno no tuviese la suficiente capacidad intelectual para escuchar y saber decodificar el mensaje o preguntar en caso de ser necesario.

Hace unos años se decía "¿me seguís?" o "¿me seguís a dónde voy?". Ahora se reemplazó por el "¿me entendés?".

Habría que buscar una respuesta: "claro que te entiendo incomprendida/o absoluto".

miércoles, 31 de julio de 2013

Hermoso Video - Be Happy

Me hizo conocer mi esposa. Vale la pena mirarlo. Es hermoso.