martes, 20 de agosto de 2013

La marihuana deteriora la capacidad cerebral

Un artículo interesante para desmitificar ciertos mitos en relación a la marihuana.



Confirman que la marihuana deteriora la capacidad cerebral

Uno de los estudios más amplios sobre los efectos en la salud del uso persistente de cannabis revela que deteroria el coeficiente intelectual y que afecta la memoria y otras funciones mentales. Los daños, aseguran los científicos, son irreversibles.  
 

Se ha instalado y crecido al amparo de discursos que la aseguran inocua. Se dice, de la marihuana, que no genera adicción, que es menos tóxica que el tabaco y que hasta puede resultar beneficiosa en algunas circunstancias. Tres "mitos" que gozan de una controvertida aceptación social y que la ciencia médica refuta a rajatabla. "Nada más alejado de la realidad", enfatizaron desde la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) al difundir que uno de cada cuatro pacientes en tratamiento en centros dependientes del organismo esteban siendo rehabilitados por adicción a la marihuana. Pues bien: una flamante investigación, realizada en Nueva Zelanda, asegura que su uso persistente, sobre todo en adolescentes, deteriora significativamente y de forma irreversible las funciones cerebrales.
La investigación es una de las más amplias que se han llevado a cabo sobre los efectos de la marihuana en el cerebro. Los científicos siguieron durante más de 20 años a un grupo de 1.000 jóvenes y encontraron que los que habían comenzado a usar marihuana antes de cumplir los 18 años -cuando su cerebro estaba aún desarrollándose- mostraban una reducción "significativa" en su coeficiente intelectual.
Un equipo de investigadores, dirigido por la profesora Madeline Meier de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, Estados Unidos, analizó el impacto del uso de marihuana en varias funciones neuropsicológicas de 1.037 individuos nacidos entre 1972 y 1973. Los científicos siguieron a los participantes hasta que cumplieron 38 años, realiándoles entrevistas y estudios periódicos. Tomaron en cuenta factores como dependencia de alcohol y/o al tabaco, uso de otras drogas y nivel de educación.
Al evaluar todos los casos, encontraron que los participantes que habían usado persistentemente marihuana mostraban un "amplio deterioro" en varias áreas neuropsicológicas, como funcionamiento cognitivo, la atención y la memoria. Quienes habían usado la droga al menos cuatro veces a la semana, año tras año, durante su adolescencia, sus 20 años y, en algunos casos, sus 30 años, mostraron una reducción en su coeficiente intelectual. La relación, concluyel el estudio, es inapelable: cuanto más fumaba el individuo, mayor la pérdida en el CI.
Uno de los puntos mas importantes del estudio fue demostrar que el daño era irreversible. Al dejar de usarla o reducir su uso no lograron restaurar completamente su pérdida de CI. Es decir, los efectos neurotóxicos son clarísimos y el daño es permanente.
El estudio fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Robin Murray, profesor de psiquiatría del King's College de Londres, explicó que el estudio es "una investigación extraordinaria. Es probablemente el grupo de individuos que ha sido más intensamente estudiado en el mundo y, por lo tanto, los datos son muy buenos. Hay muchos informes anecdóticos de que los usuarios de marihuana tienden a ser menos exitosos en sus logros educativos, matrimonios y ocupaciones. Este estudio ofrece una explicación de por qué puede ocurrir".

Fuertemente adictiva
Según datos del Registro Continuo de Pacientes en Tratamiento de SEDRONAR, en 2005 la marihuana motivó el tratamiento del 25% de los 2.369 pacientes que estaban siendo rehabilitados en 53 centros de todo el país. "Este alto porcentaje desmiente los discursos habituales sobre la marihuana, que insisten en instalarla como una droga que no genera mayores daños sobre la salud. Es mucha la gente que no puede dejarla ni manejarla y que está padeciendo las consecuencias de su consumo", destacó Diego Alvarez, que estaba al frente del Observatorio de Drogas del organismo en ese momento.
"Es un mito que la marihuana no tiene toxicidad. Es una droga con sustancias psicoactivas muy potentes, que impactan sobre el sistema nervioso central y el aparato cardiovascular", agregó la toxicóloga Norma Vallejo. "El uso crónico genera pérdida de interés y del deseo, fatiga, alteraciones de humor, disminución de la capacidad de concentración y depresión del sistema inmunológico. Además, afecta la fertilidad y aumenta las probabilidades de sufrir cáncer, enfermedades pulmonares y psicosis", subrayó. "Muchos aseguran que el porro es menos dañino que el tabaco, y no es así. Su toxicidad es mayor porque se fuma distinto: se retiene más en las vías respiratorias y, en el proceso de fumado, desprende más monóxido de carbono que un cigarrillo".
Los daños que puede generar la marihuana son múltiples y difieren mucho según la persona: como dicen en la jerga, "a cada uno le pega distinto". Pero hay algo que afecta a todos los consumidores por igual: la adicción. "La marihuana genera dependencia física y, sobre todo, psicológica. Como otras drogas, excita y provoca un aparente estado de bienestar porque actúa sobre el sistema de recompensa del cerebro. El mismo, al ser estimulado, pide más", destacó la especialista.
En el caso de la marihuana la adicción no está asociada necesariamente a la frecuencia de consumo. Tiene que ver con las particularidades de cada persona. Para evaluar si hay dependencia se observa si el consumidor desarrolló tolerancia (si el organismo se habituó y debe fumar más para lograr el mismo efecto), si su cotidianidad sufrió cambios (rutinas, hábitos, manejo del tiempo) y si hay manifestaciones que indiquen síndrome de abstinencia: "Si no puede dejar de fumar, si se pone irritable, transpira frío o no puede socializarse ni disfrutar cuando no fuma", explican los expertos.

Los efectos menos conocidos del cannabis
Según diversos estudios de sociedades científicas de gran prestigio internacional, el uso persistente de marihuana provoca pérdida de memoria, reduce el rendimiento y altera las capacidades cognitivas. Puede producir depresión, ansiedad, psicosis y, en el peor de los casos, esquizofrenia
Los poderes psicotrópicos del cannabis son conocidos por el ser humano desde hace miles de años. Sus 'propiedades embriagadoras', como decía Herodoto en el siglo V, se deben fundamentalmente al delta-9-tetrahidrocanabinol (THC), el cannabinoide responsable de sus efectos en el cerebro. Cuando se inhala esta sustancia, el THC llega rápidamente al cerebro a través de la sangre. Sus efectos se sienten a los pocos minutos y pueden durar hasta dos o tres horas. 
Una de las consecuencias menos conocidas tienen que ver con los trastornos psiquiátricos. El consumo de porros multiplica por dos las probabilidades de sufrir brotes psicóticos (con más riesgo a mayor dosis). Varios estudios coinciden en que la marihuana podría actuar como desencadenante de estos ataques en personas con una cierta predisposición genética. El riesgo se acentúa cuando el consumo se inicia antes de los 15 años.
A su vez, un informe elaborado por expertos de la Oficina de Control de Drogas de la Casa Blanca (EEUU), advierte de que los adolescentes que fuman marihuana tienen hasta un 40% más de riesgo de sufrir depresión, ansiedad, psicosis (alucinaciones) o algún tipo de enfermedad mental; especialmente en el caso de las chicas. Y aunque no se ha demostrado de una manera estadísticamente significativa que pueda causar esquizofrenia, sí parece que empeora sus síntomas y agrava los ataques.
No es lo mismo usar una droga que ser adicto a ella. Muchos consumidores no se convierten en adictos. Pero vale medir y conocer las consecuencias. Según datos del 2007, en nuestro país más del 6 por ciento de la población consume habitualmente marihuana, una cifra que convierte a la Argentina en el país de mayor consumo de América latina. 

Link: 
http://www.entremujeres.com/vida-sana/salud/Confirman-marihuana-deteriora-capacidad-cerebral_0_973102755.html

El peligro de la demagogia - Por Beatriz Sarlo

Publicado hoy en el diario La Nación. Un artículo con la lucidez de Sarlo.



El peligro de la demagogia

Massa estuvo en condiciones de elegir un camino relativamente autónomo, por sus propios méritos, por la expectativa que creó su equipo de imagen y por la desesperación de conocidos dirigentes que temieron quedar guachos, ya que no podían ni querían volver reculando a las tiendas kirchneristas. No ha mostrado entre sus enseres de campaña armas agresivas (no cuentan los insultos proferidos por la señora Malena Galmarini de Massa en los pasillos de un canal, porque después se disculpó por televisión). Su estilo es completamente no cristinista. Se limita a embolsar intendentes y políticos que fueron oficialistas hasta ayer o que, hasta ayer, andaban de casa en casa. Ahora lo esperan trabajos más difíciles, pero que requieren viveza y conocimiento del paño, no grandes concepciones.
Massa tiene una mirada fija y dura mientras pronuncia palabras sencillas. La cara partida en dos: frente lisa y ojos sin expresión, arriba; boca laxa, siempre dispuesta a la sonrisa, abajo. Como si lo hubiera modelado un retratista psicólogo, Massa muestra dos rostros. La cara que pondrá frente a Mario Ishii, ex intendente kirchnerista de José C. Paz, cuando un día de éstos toque a su puerta, debe parecerse más a la seriedad de Duhalde que a la afabilidad de un protector de las familias. Usará sus ojos o su boca, según corresponda. No se llega tan rápido si no se tiene esa habilidad.
El político que ha ganado una elección primaria al kirchnerismo debe esconder mucho más de lo que muestra. No en vano lo siguen Alberto Fernández, jefe de Gabinete de 2003 a 2009, y Felipe Solá, veterano de todas las guerras justicialistas, que aprenderá a moderar el tono irónico (parece que se lo comunicaron en plena campaña). Ambos confían en que el armado político, que a ellos les falló, se lo construya Massa. No hay que llamar a esto necesariamente oportunismo, sino criterio realista.
Verbitsky juzga que Massa encarna el duhaldismo residual. No hay que olvidar que, antes, Kirchner fue el heredero de ese duhaldismo sin Duhalde, que después se transfirió a su esposa. Con Massa (para usar las metáforas que últimamente selecciona la Presidenta) se abrió el libro de pases. Lindo ejemplo el del veloz De Mendiguren, un dirigente empresario que aplaudió a la Presidenta y, antes, a Duhalde. Lo acompaña Lavagna, el ministro que le dio a Kirchner varias soluciones a los embrollos de la deuda, un hombre a quien no le tiembla el pulso para anotarse bien alto en cualquier tabla de posiciones. Y una corte de empresarios y banqueros, hasta ayer frecuentadores asiduos de las inauguraciones, teleconferencias y actos presidenciales. El friso de los poderes fácticos.
O sea que Massa es un peronista pura cepa, no por sus ideas (que, hasta que los técnicos no vayan entregándole sus papers , son tan generales como una lista de buenos deseos), sino por la forma de juntar apoyos y, sobre todo, olvidar los currículums de quienes se le acercan. Éstos, a su vez, olvidan la parte incómoda de su pasado reciente, cuando, como el mismo Massa o el entusiasta Cariglino, trotaban detrás de Kirchner en la campaña de 2009.
Una prueba adicional, si fuera necesaria, de que el peronismo puede reorganizarse bajo las consignas más diversas. Massa no habla sólo para esta elección, sino que además se presenta como un hombre capaz de poner en orden el reino peronista por venir: el nuevo príncipe, cuyos electores (además de los ciudadanos) son antes y principalmente los intendentes y los empresarios. El paso dado por Eduardo Amadeo y Lavagna (que son más cuidadosos con su imagen que las líneas de técnicos ya fichados) sugiere buenas oportunidades de progreso en ese portaaviones. Hay pista de aterrizaje para todos los colores: radicales, macristas, incluso alguno que llegó a la política con Carrió. "No pregunto de ande salen, sino que vayan viniendo", podría cantar Massa, inspirado en un par de versos del Martín Fierro .
Para organizar el pan-peronismo no hay que hablar claro, sino que es necesario hacer gestos verbales. El primero de Massa fue una cinta de lugares comunes, encabezados por el mantra "la seguridad". A la gente que le duele la cabeza le asegura: "Por supuesto, a usted la cabeza le duele un montón; déjeme que lo mire con esta camarita y que les demos perpetua a algunos delitos". Quiero creer que Massa sabe que ésta no es una solución para el dolor de cabeza. Pero el demagogo no diagnostica. Repite la palabra que escucha. Palabra gemela a la del votante que, a diferencia del político, no tiene la responsabilidad de diagnosticar aquello que le duele.
El demagogo clásico es mimético. Le dice a su audiencia lo que ella quiere escuchar: "El mayor problema de la provincia de Buenos Aires es la inseguridad" (textual a Joaquín Morales Solá). Si dijera el mayor problema de la provincia de Buenos Aires es la indigencia, el hacinamiento, el desempleo juvenil, el narcotráfico y las policías corruptas, estaría definiendo un diagnóstico. Si machaca "la inseguridad" como un conjuro, sus audiencias escuchan exactamente lo que ellas dicen todos los días. Se ajusta a las encuestas.
En esas fórmulas sucintas Massa es igual a Scioli. Ambos tienen un discurso que no está organizado por argumentos, sino por repeticiones y cadenas de temas. Dicen cosas con las que no se puede estar ni a favor ni en contra. Hay que ser muy desalmado o muy cínico para anunciar que se gobernará sin escuchar a la gente y sin atender a sus necesidades. Hay que ser muy indiferente al "cariño" para dejar un momento de reproducir el sentido común y eludir el peligro de la demagogia. Massa quiere triunfar y, a falta de otra cosa, tiene que demostrar incansablemente que entre su pensamiento y el de "la gente" no hay ninguna incómoda diferencia. La demagogia es una de las formas retóricas del populismo.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Eddie Vedder - Drifing Away

Un tema para hoy a la tarde, con el sol y tomando unos mates amargos. Charlando con mi esposa y jugando con mi hija.


Escalera mecánica Subte Linea D Estación 9 de julio



El andén para descender en sentido a Catedral, en la estación 9 de julio de la línea D, tiene dos salidas. Una hacia la derecha que es una escalera fija, y otra hacia la izquierda que es una escalera eléctrica. Esta última, casi nunca está en funcionamiento a tempranas horas de la mañana. El motivo es que la persona encargada de encenderla llega tarde. Pero además, es todo una suciedad alarmante. La escalera está llena de basura, y restos de comida. En general, desechos de McDonal´s que dejan los chicos que duermen al costado de la escalera, su refugio. Pero no todo es visual. También hay olores que son producidos por los residuos de los metabolismos humanos. En pocas palabras, es lamentable el escenario que todos los días se ve en ese lugar entre las 6 y las 8 de la mañana.

Me pregunto por los responsables, por la limpieza, por el funcionamiento de la escalera mecánica. ¿Hasta cuándo?

Nota: la foto es solo a modo ilustrativo, pero no es de la escalera en cuestión.

martes, 13 de agosto de 2013

Cuestión de mentalidad - Por Beatriz Sarlo


Por Beatriz Sarlo para el diario La Nación.
La lista encabezada por Daniel Filmus no quedó segunda en la ciudad, sino tercera, detrás de UNEN y de Pro. Y él, como candidato con el 19,8% de los votos, no duplicó el 11,6% obtenido por Carlos Heller en 2009. Pero, en fin, son detalles en un largo y sacrificado camino. Tales deslices en cifras y conceptos pueden admitirse y la prensa a veces los publica sin la odiosa aclaración.
Más raro es que un mismo currículum se escriba de muchos modos diferentes, salvo que algunos datos sean muy piantavotos.
En declaraciones a Página/12, pocos días antes de estas elecciones, Filmus les examinó los papeles a Carrió, Solanas y De Narváez. Esa misma memoria no debería bloquearse cuando se trata de él mismo. De su currículum en la página del Senado de la Nación, Filmus excluye muchos datos valiosos. Por ejemplo, su propia historia política. Entre 1989 y 1992, fue director general de Educación de la ciudad de Buenos Aires; el intendente era Carlos Grosso, quien, en esa época anterior a la Constitución nacional de 1994 y la porteña de 1996, fue nombrado por Menem. También durante el mandato de Menem, fue asesor de la ministra Susana Decibe. Éstos fueron cargos políticos, no intervenciones de un experto. Por eso Filmus los suprime.
Su página web www.danielfilmus.com . ar , en el apartado Vida política, menciona únicamente el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, que ocupó bajo la presidencia de Néstor Kirchner; también figuran las leyes que propuso o acompañó. Pero los años noventa se hunden en la amnesia: hoy nadie quiere recordar que trabajó bajo los estandartes del menemismo. Nacido en 1955, ya era grande cuando vistió esos colores. Tampoco recuerda que estuvo en el gabinete de Aníbal Ibarra, en 2000. Esto último parece más cábala que olvido. Cuando compitió con Macri, en 2007, por la Jefatura de Gobierno de la ciudad, una de las consignas de campaña era: "Si lo conocés, lo elegís". Ni el propio Filmus cree en ella. Cree, más bien, que es mejor que no lo conozcan del todo.
Si algo queda claro en su biografía actual, después de la cirugía, y en las biografías anteriores, es que Filmus tiene buena formación académica. Argumenta como un experto. Dice: "La columna vertebral del kirchnerismo es el peronismo. Y el peronismo siempre ha tenido grandes mayorías basadas en los sectores populares. Las grandes ciudades, donde habitan sectores medios, tienen dificultades para comprender y acompañar al peronismo". Este breve párrafo expone una tesis que los estudios sobre el peronismo vienen sosteniendo desde hace décadas. Fue el gran problema de las izquierdas con el peronismo, que impulsó a agrupaciones, partidos y militantes a hacer "entrismo", es decir, a incorporarse a ese movimiento que parece no tener fin en el tiempo ni fronteras ideológicas muy precisas; fundirse allí con las masas y, poco a poco, cambiarlo. A muchos no les fue bien. Sin embargo, desde la hoy remota "célula ferroviaria" con la que el intelectual Rodolfo Puiggrós se alejó del Partido Comunista hasta los dirigentes, también de origen comunista, como Roberto Quieto y Marcos Osatinsky, que fundaron las FAR y finalmente se unieron con Montoneros, las izquierdas más diversas suscribieron la idea que expone Filmus: las masas populares son peronistas y, si se quiere acompañar su experiencia, hay que confluir allí donde están las ilusiones y, sobre todo, el motor de la historia. Debe ser por eso que se empeña en conquistar Buenos Aires, elección tras elección.
En la ciudad de Buenos Aires predominan las capas medias y el peronismo no es fácilmente primera minoría. Ganó elecciones con Erman González en 2003 y con Cristina Kirchner en 2011, dos momentos en que esas capas medias estaban más interesadas en cuestiones económicas que en desinteligencias institucionales o culturales. Pero en cuanto la economía promete menos satisfacciones, otros temas recuperan su valor para establecer un voto que, una vez más en la larga historia, separa a los peronistas más pobres de los no peronistas a quienes le va mejor en la vida. Cuando Filmus hace su diagnóstico, tiene en cuenta la larga duración de esa desinteligencia entre capas medias y peronismo que acompaña la larga duración de un apoyo popular.
En las palabras de Filmus suena la versión que llevó a Diana Conti, a Martín Sabbatella, a Carlos Heller y al propio candidato Filmus al justicialismo. Todos pasaron antes por el Partido Comunista. Sería demasiado injusto cargar a Filmus con una historia de la que no es responsable y en la que participó muy joven. Sin embargo, la Juventud Comunista adiestra. "Comerse sapos" es una costumbre peronista. Los que llegan de la izquierda la aprenden muy rápido. Por eso es interesante preguntarse sobre qué bases culturales se realiza esa asimilación.
En los partidos marxistas (lo dice quien ha militado en uno de ellos), se recibe entrenamiento para acatar los virajes de línea que impulse el comité central. Nadie conoce la obediencia si no ha militado allí. Cuando la dirección del partido establece que ha cambiado una etapa, casi automáticamente cambian los aliados y los enemigos. El militante aprende los razonamientos difíciles que acompañan el "cambio de línea" y tiene que aceptarlos si quiere permanecer allí. En ese tipo de partidos no hay entropía ideológica y eso es lo primero que se inculca, antes que la línea política misma.
Eso expresa Filmus sin saberlo, como se expresa en cada uno de nosotros algo aprendido hace mucho tiempo. El kirchnerismo es el horizonte posible en la "presente etapa". Por eso, las idas y venidas de Filmus por los variados recovecos del peronismo no son un efecto de la ambición o, peor aún, de la hipocresía. Es una forma de la perseverancia. Cristina Kirchner hasta ahora ha sido el Partido.

viernes, 9 de agosto de 2013

La caca de perros

La caca de perros en las veredas, en las calles, en los cordones son incontables por las calles de los barrios porteños. Vale decir, que hay muchas dueños de sus mascotas que levantan los excrementos con bolsas. Pero aún hay muchas personas mal educadas y que no le importa el otro ciudadano.
Acá una nota interesante sobre las cacas de perros. Tomate unos minutos y léela.



Tu perro y su caca, un problema de todos

Un perro mediano genera unos 18 kilos de excremento al mes, que se transforman en polvo y se incorporan al aire que respiramos. Te contamos cómo afecta nuestra salud y la de nuestros hijos. Para tomar conciencia.  
Dr. Miguel Ángel Lacour

El fecalismo canino al aire libre se ha convertido en un grave problema ambiental con fuerte repercusión en la salud de las personas y los animales. Para controlarlo, es importante manejar en forma adecuada los desechos de nuestras mascotas y brindar información a quienes ignoran sus consecuencias sobre la salud humana, especialmente la de los niños.
Argentina es el país de América Latina con mayor porcentaje de mascotas en los hogares. Se pueden contabilizar en el ámbito nacional alrededor de 8 millones de perros y 2 millones de gatos. Solo en la Ciudad de Buenos Aires conviven con sus dueños más de 450 mil perros, mientras que hay otros 20.000 abandonados que sobreviven en la vía pública.

La clave: salir con una bolsita
Es importante que el dueño recoja los excrementos de su perro o de su gato. Deben ser desechados en forma apropiada, para evitar que al desintegrarse se incorporen al aire que respiramos, lo que da origen a numerosas enfermedades.
Al fecalismo canino al aire libre se agrega el producido por gatos, aves, palomas y roedores, inclusive el del ser humano. Esto produce un problema sanitario muy serio, que se suma a los altos índices de contaminación de las grandes ciudades como Buenos Aires.
La materia fecal que se deja en plazas y veredas se seca y se transforma en polvo. Contribuye a la polución del aire, del acuífero subterráneo, de depósitos de agua, de lugares de esparcimiento y, además, de diversos alimentos elaborados en la vía pública.
Según la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un perro de 15 kilos evacua por día alrededor de 600 gramos de excremento, lo que significa un total de 18 kilos al mes, que se depositan en la calle o en las plazas donde los lleva su dueño o el paseador. Por eso, prácticamente no hay parques y plazas en Buenos Aires libres de parasitosis, geo helmintiasis, que afectan especialmente a los niños por ser los más expuestos.

Larga lista de enfermedades
Los gérmenes provenientes de las heces que se desechan al aire libre se introducen en el organismo del ser humano por medio de la respiración o al ingerir alimentos preparados en la calle. Esto ocasiona infecciones por parásitos (lombrices, amebas o bacterias), y enfermedades del aparato digestivo, la visión, el corazón, el hígado y la pie.
Estas enfermedades también afectan a los animales, que luego las transmiten en su contacto con el ser humano. Algunos ejemplos son:
1. Parásitos: ascaridosis, filariasis, hidatidosis, sarna, leishmaniasis, amebiasis hepática y toxoplasmosis.
2. Bacterias: salmonelosis, brucelosis, tuberculosis, leptospirosis, cólera y shigelosis.
3. Virosis: hantavirus, rabia, hepatitis y neumonitis virósica.
4. Hongos: dermatofitosis.
5. Alérgenos: dermatitis cutánea.

¡Tomemos conciencia!
Es un problema que entre todos podemos controlar. Debemos manejar en forma adecuada los desechos de nuestras mascotas y proporcionar información a quienes ignoran la gravedad de no hacerlo.
La sociedad debe insistir en la necesidad de recoger las heces de las mascotas de la vía pública, dado el peligro que significa el fecalismo canino al aire libre para la salud humana.

Por el doctor Miguel Ángel Lacour, cirujano, especialista en otorrinolaringología y alergia, director del Centro Médico Especializado en Alergia Nasal.

¿Conocías las consecuencias de dejar sucias las calles y plazas? ¿Llevás una bolsita cuando sacás a tu perro? ¿Qué podemos hacer para, entre todos, generar más conciencia?

Link: 
http://www.entremujeres.com/mi-mascota-y-yo/perros-perro-caca-excremento-calle-plazas-parques-basura-sucio-mugre-limpiar-tirar-buenos_aires-problema_0_920308016.html

Deleuze - Foucault - Saber y poder

Diario de un curso magistral sobre el poder

Gilles Deleuze dictó un curso en 1985 sobre Foucault que acaba de ser traducido y donde explicaba por qué Para “entender cualquier época” hay que ser foucaultiano.

POR VERONICA GAGO

Un grito de guerra: “¡Vengo a partir las palabras!”. Un abrazo de luchadores, en el que se trenzan y se repelen las palabras y las imágenes. El murmullo del anonimato: “Hay que leer los diarios de las nodrizas”. Con escenas que parecen piedras preciosas, Gilles Deleuze va extrayendo los principios del método de investigación de Michel Foucault: guerrero, minucioso, más apasionado por ver y escuchar que por hablar. Si es ya famosa la frase de Foucault que presagió que este siglo XXI sería deleuziano, leyendo El saber. Curso sobre Foucault (Editorial Cactus) escuchamos a Deleuze explicar por qué para entender cualquier época hay que ser foucaultiano.
En estas clases dictadas entre octubre y diciembre de 1985, traducidas al castellano ahora por primera vez, la arqueología como disciplina dedicada al archivo se revela en su fuerza analítica y en su potencia conceptual. El archivo, dice Deleuze leyendo a Foucault, no es más que el compendio audiovisual de una época: lo que ella ve y dice. Entonces, primer paso para el investigador: encontrar allí un corpus, es decir, un conjunto de palabras, de frases, de proposiciones y de actos de habla (para investigar enunciados). O puede ser un corpus de objetos, de cosas, de cualidades sensibles (para investigar visibilidades). Porque investigar tiene que ver con cómo una forma de hablar se vincula a una forma de ver y eso se lo detecta sólo si definimos un corpus, un campo problemático. En ese entremezclarse (belicoso, de captura mutua) entre el ver y el hablar se constituye el saber. Ver y hablar nunca se corresponden, ni se explican, ni se referencian: son formas heterogéneas. De allí se deriva el problema de la verdad, que ya no puede pensarse como la adecuación entre lo que se ve y lo que se dice. Los saberes son determinadas relaciones no lineales ni unívocas entre enunciados y visibilidades. Relaciones que se desbordan siempre hacia relaciones de fuerza.
¿Pero cómo elegir bien un corpus? Hay que buscar donde hay focos de poder y focos de resistencia a ese poder. Allí está el inicio de la fórmula foucaultiana de que saber y poder son inmanentes. No hay nada previo al saber, no hay saber que no sea poder.
Más aclaraciones para ir tomando con calma, dirá Deleuze a sus estudiantes: el saber no se reduce al conocimiento ni es necesariamente científico. El saber es una cuestión de prácticas (discursivas y no discursivas). Será el primero de los tres ejes o coordenadas que Foucault despliega como su propio plan de investigación: saber, poder y deseo. El trípode del corpus foucaultiano se revela como ring de todas las batallas.
Foucault padecía de miopía, recuerda Deleuze. Por eso tal vez, cuando Foucault ve siempre habla de “destello”, “centelleo”, “resplandor”. Y Deleuze practica sobre su amigo ese mismo prisma: Foucault destella, centellea, resplandece frente al modo en que Deleuze lo describe, lo enseña a sus alumnos, lo desmenuza en su modus operandi. Extraigamos tres de esas imágenes conceptuales. Uno: Foucault como “pensador de la dispersión”. Frente al estereotipo del Foucault obsesionado por los ámbitos de encierro, Deleuze destaca al Foucault fascinado por el pensamiento del afuera (tomando la fórmula de Blanchot) y por las multiplicidades. De hecho, ese punto será la superficie de contacto más ancha y porosa entre Deleuze-Foucault: “Y si me animara a responder a una pregunta que uno de ustedes me había planteado amablemente sobre mi relación personal con Foucault, diría que una de las cosas que me une y que más me ha unido a él, es que yo también giraba alrededor de una tentativa para hacer una tipología de las multiplicidades. Sobre bases distintas a las suyas, y pareciéndome las suyas extremadamente profundas”. Dispersión como multiplicidad. Dos: Foucault como inventor de un método que “hace presentir cosas”. El método de Foucault no es un conjunto de reglas fijas, es un método de invención. Y Deleuze los interpela desde ese lugar a sus alumnos: ¡construyan sus propios problemas! Para eso “lo esencial es que presientan. Yo siempre apelo a vuestro presentimiento… Quiero decir que hay un modo de presentimiento filosófico sin el cual no comprenden nada”.
Por último: Foucault buscando el antipersonalismo absoluto. Es la diagonal impersonal, maquínica, del “se habla” o “se ve”: se trata de centrar el análisis en las relaciones de fuerza más que en la obsesión por la primera persona. O en todo caso, la sensibilidad de Foucault pasa por cómo el poder no para de hacernos hablar ni de sacarnos a la luz. El poder finalmente organiza los dos polos del saber: “yo te hago hablar, yo te doy a ver”. El antipersonalismo es otro modo de nombrar la fascinación de Foucault por los hombres infames: un hombre cualquiera que por razones circunstanciales y por un momento es puesto a la luz por el poder y forzado a explicarse ante él. Ahí se escucha la risa de Foucault y la anticipación del próximo tomo de Cactus: El poder. Curso sobre Foucault . Seguro en él ya se presentirá también el tercero, la cuestión del deseo a la que Foucault se consagra al final de su vida.
Otras fuentes sobre Foucault
Foucault. Gilles Deleuze, Ed. Paidós.
Deleuze. Michael Hardt, Ed. Paidós.
www.seminariofoucault.ecaths.com
http://michel-foucaultarchives.org/
http://www.educatina.com/sociologia/michel-foucault-yla-microfisica-del-poder

Link: 
http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/filosofia/Diario-curso-magistral-poder_0_959304087.html