martes, 25 de octubre de 2011

Mauricio Kartun y Osqui Guzmán: leyenda de tierra adentro

Dejo la nota al gran dramaturgo Kartun y al muy buen actor Guzmán.



Mauricio Kartun y Osqui Guzmán: leyenda de tierra adentro


Entrevista. “Salomé de chacra”. El autor y director, junto al actor, hablan de la puesta que sube el domingo al Teatro San Martín, con el mito de la princesa como telón de fondo.

Por Adys González De La Rosa
Salomé, la tentadora mujer que conseguía todo con su seductora danza es trasladada a la Pampa argentina. El mito universal estalla en medio de una chacra y se criolliza.
Salomé de chacra , así tituló Mauricio Kartun su nueva producción, que se estrena este domingo en el Teatro San Martín. “Los mitos son muy tentadores, son una enorme condensación de sentido que trascienden en mucho el significado único. Todas mis obras surgen de algún mito. Por otro lado, mi padre era un hombre de campo y tengo la sensación de que basta abrirle la puerta a ese mundo de la chacra, la carneada, lo bárbaro, para que me empiece a cargar con sus fantasmas”, dice Kartun.
Para la puesta en escena convocó a Osqui Guzmán, actor con el que ha coincidido en otros proyectos y con quien mantiene una estrecha colaboración. “La primera obra que hice con Mauricio me marcó desde un sentido artesanal muy profundo. Luego estudié dramaturgia con él y sentí empatía con su manera de trabajar. Eso hizo que para cada cosa que yo haga le pida ayuda y él dé todo. Por eso siempre accedo a navegar y embarrarnos juntos en esta creación de un mundo ficticio”, cuenta Guzmán.
Trabajaron juntos en “El niño argentino”, ¿por qué lo volvés a convocar para “Salomé de chacra”? Kartun: Por dos razones. La primera es que el texto de esta obra surge de dos piezas que intenté y que por distintas razones no pude terminar, y en los dos proyectos estaba implicado Osqui. Después, me puse a escribir esta obra donde el personaje que hace Osqui es un rubio grandote y colorado, de hecho le dicen “Gringuete”, por gringo. Cuando me confirman la puesta en el San Martín, yo necesitaba actores que resuelvan, y ésa es la segunda razón: tenía ganas de trabajar con un actor poeta, que yo siempre lo diferencio del actor verdadero.
El actor poeta es aquel que puede crear un sistema, un discurso, a partir de signos corporales que superan al texto mismo. Ese es el actor con el que todos queremos trabajar, porque puede resolver en términos poéticos, no solamente en términos verosímiles. Llamar a Osqui fue ir a lo seguro, aunque me supuso tener que cambiar al personaje.
Tu formación y trabajo como actor se han desarrollado, sobre todo, en la improvisación. ¿Qué te interesa de este teatro con una partitura fijada y más anclado en el texto? Guzmán: Pienso que todo el teatro es improvisación, negarlo es dejarse estancar en el oficio. Para mí todo lo que hacemos hasta el estreno es estrategia. Pero desde el primer día de función todo es improvisación, quien determina es el público y el personaje tiene que escucharlo y estar atento porque ése es el momento que le da valor al teatro. No siento diferencias entre un trabajo y otro. La única manera de comunicar una idea y una estética es improvisándolas, haciéndolas en el momento, como si no hubiera nada escrito ni ensayado.
¿Por qué decidís trabajar sobre el mito de Salomé? Kartun: Al principio fue una simple casualidad. Un día caminando por un pueblito de Córdoba vi un cartel de chapa que decía “salame de chacra”, pero una de las letras se había perdido en el acanalado y leí Salomé, y en el acto azaroso de unión de sentido entre el salame de chacra y una Salomé trasladada a una chacra criolla, apareció una especie de flash y vi el mito de Salomé diluido en este caldo criollo o guiso carrero. El mito de Salomé durante un día de carneada, el día que se hacen los chacinados que es un día mítico en las chacras. Sentí que valía la pena ponerle el cuerpo y ver adónde me llevaba en términos de sentido.
Ambos han estado vinculados a los teatros oficiales, ¿cómo perciben su situación actual? Guzmán: El Teatro Nacional Cervantes claramente está en un mejor momento. No sólo porque está abierto sino porque además genera muchas producciones y giras. Tendrán que revisar su funcionamiento y estructura después de estar tanto tiempo cerrado, pero yo me siento muy feliz de tener un teatro que funciona y me representa. Salí de gira con El bululú y suceden cosas maravillosas en el encuentro con pueblos a los que no va nadie y llega el Cervantes. Eso es altamente gratificante.
Kartun: Coincido con lo del Cervantes, que pasó de una zona calamitosa al movimiento y se lo ve en acción. En el caso del San Martín, creo que los problemas se resuelven con creación y dinero. Cualquiera que trabaje en este teatro verá que la zona preocupante es la económica. El Gobierno de la ciudad no entiende a fondo que la función de un teatro oficial es la de ofrecer al espectador a precios subvencionados, aquel teatro que de otra manera no podría montarse.
Acá el link: http://www.clarin.com/espectaculos/teatro/Leyenda-tierra-adentro_0_578942109.html

I´m the walrus - The Beatles

Para mí uno de los mejores temas de los Beatles. Hoy no paré de silbarlo.

El Musiquiatra - Foro de testeo de equipamiento musical

El musiquiatra es un foro que se especializa en testeos de equipamiento musical, en especial lo referidoa a guitarras, amplificadores y pedales de efecto.
Es un foro donde hay mucha información útil. Participan muchos músicos grosos (de los conocidos y no tanto). Se aprende sobre cosas de las cuales uno es ignorante.
Uno de los tres dueños del foro es el guitarrista Ariel Pozzo (actual miembro de Miguel Mateos) quien hace enriquecedores aportes con testeos y entrevistas muy buenas.

Dejo el link de la pagina: http://www.elmusiquiatra.com.ar/

Voto cantado - Por Martín Caparrós

Dejo el link del artículo de Carparrós que escribió en su blog Pamplinas del diario El País.


El secreto del éxito electoral - Por Luis Alberto Romero

Artículo del historiador argentino que publicó hoy en el diario La Nación. Muy interesante.


Por Luis Alberto Romero  | Para LA NACION

¿Cúal es el secreto de los reiterados éxitos electorales del peronismo? Probablemente sea que el peronismo es uno y muchos a la vez: en cada momento contiene al grupo gobernante, a su oposición y hasta a una tercera opción. También ha sido muchas cosas diferentes a lo largo de su existencia, lo que lo hace irreductible a las definiciones. Sabemos qué son "los" peronismos, pero no es claro qué cosa es "el" peronismo.
Siempre ha sido un movimiento popular, o mejor, "del pueblo". Contiene a los sectores populares, pero también a empleados, comerciantes, profesionales, empresarios o banqueros. Sólo excluye a la "oligarquía" o a las "corporaciones", que son definidos en términos políticos: los "contreras" o "destituyentes". Basta con el apoyo al peronismo para que una corporación ingrese en el campo del pueblo.
Las otras marcas distintivas son centralmente políticas. El peronismo siempre ha tenido poco aprecio por las instituciones y las formas. Las contrapuso con lo "real", lo sustantivo, a lo que las reglas deben amoldarse. "Salvo la ley de la gravedad, todo se arregla", suele decirse.
El peronismo es un movimiento democrático de líder. La soberanía popular es entendida como una delegación del pueblo en su jefe, que puede realizarse por la vía del sufragio o de la aclamación. Esa delegación transfiere al líder la totalidad del poder, aunque la Constitución diga otra cosa. Reclamar por la división de poderes o el control de gestión es "poner palos en la rueda".
El peronismo no valora al individuo. No se integra de peronistas, sino de grupos de peronistas organizados en cuerpos: sindicales, barriales, profesionales, estudiantiles, de género. La "comunidad organizada" aspira a la articulación armónica de esos cuerpos, diferentes pero no enfrentados, unidos por la doctrina y por el jefe.
El principio de jefatura se extiende a todos los niveles del movimiento. Quien ingresa en la política empieza proclamando su voluntad de conducir. Como entre los pastores evangelistas, la única prueba requerida es la capacidad de ejercer ese liderazgo. Una suerte de desregulación de la política, o una versión del ideal decimonónico de la "carrera abierta al talento".
Por último, quien ingresa en la vida política a través del peronismo aspira legítimamente a combinar el servicio público con el beneficio personal. Ciertamente, no es el único movimiento político en que esto ocurre, pero lo que en otros se practica en un contexto de censura o limitación moral, en el peronismo puede hacerse dignamente. "Hacer una diferencia" no sólo es un derecho, sino una prueba de la eficacia del jefe y una condición para sobrevivir en un contexto que, pese a la proclamación de la lealtad, está dominado por el principio de la lucha por la vida.
Nos queda por averiguar si esta concepción de la política, respaldada una y otra vez por amplias mayorías electorales, expresa el "ser nacional", como sostienen sus defensores, o resulta una cultura política que puede ser modificada. Muchos no llegaremos a averiguarlo.

Acá el link: http://www.lanacion.com.ar/1417532-el-secreto-del-exito-electoral

lunes, 24 de octubre de 2011

¡Por fin vacaciones! - Por Tomás Abraham para Perfil

Posteo la nota de opinión de Abraham que publicó ayer en el diario Perfil.


palabras en medio de la nada

¡Por fin vacaciones!

Por Tomás Abraham

Con qué ansiedad esperaba este día! No puedo creer que hoy se termine el trajín de estos cuatro años agobiantes.
Hoy nace una esperanza: la de que por un tiempo no escriba más sobre política. Se vota, ganará quien gane, perderá quien pierda, saldrá segundo quien lo haga, y yo me tiro panza arriba a roncar como un lagarto tropical harto ya de todo esto. Que la Patria, que el Modelo, que la Crisis, que la Corrupción, que el Narco, que El Contrato Moral, que la Inclusión, que la Ley de Medios, todos estamos borrachos de palabras y gesticulaciones en medio de la nada. La política es una trampa. La inventó Mefistófeles. Se le ocurrió al mismo diablo que no hay pepita de oro más reluciente que hacerles creer a los hombres que con la política están cerca del Poder antes de posar para la gloria. “Estamos haciendo historia”…, dicen las medusas, segregando la baba picante. Quizás podamos recuperar en el futuro algo de lo que la actriz María Inés Aldaburu definió una vez como “pudor cívico”. Sólo así, la escena pública podrá airearse de personajes ansiosos por buscar cámara con consignas igualitarias y patrioteras. Aunque de tal impudicia debemos cuidarnos todos. Por fin termina este viaje de ida. El problema de escribir sobre política es que el género tiene demasiados nombres y apellidos. No se habla de otra cosa que de personas, de lo que dicen, de lo que se contradicen, de cómo se visten, a veces de cómo se desvisten, de con quienes almuerzan, de quienes les pagan o cuánto gastan, es una farándula pecaminosa juzgada por una tribuna de arcontes. Ideas, para qué, si lo que importa es el relato o chamuyo. Lo imprescindible es que el tono dramático no decaiga. Dice la propaganda oficial que la Argentina tiene fuerza. Por lo menos, grito tiene; la fuerza, por lo general, es más silenciosa. Lo que sí tiene fuerza es nuestra tierra, lo sabemos desde que somos nación. Es una tierra bendecida por la diversidad de sus paisajes y de su clima. Por algo el otro día en el programa de cable conducido por el periodista argentino residente en Miami Andrés Oppenheimer, nos sorprendió el invitado especial de la noche: Joseph Stiglitz. Como el tema era la crisis y los modos en que podía incidir en Latinoamérica, el Premio Nobel de economía hizo su diagnóstico para la región. Después de pasar lista por México, país al que vio con buenas perspectivas en tanto creía que los costos chinos subirían por la necesaria reevaluación del yuan y las consiguientes ventajas de la producción manufacturera mexicana ya asociada por el Nafta a los EE.UU., agregó que veía muy bien a Brasil.
Elogió su política, cuya coherencia data de años, y el hecho de que a pesar de sus exportaciones de materias primas, su estrategia no se reducía a las commodities sino que producía bienes necesarios para el mundo desarrollado. Se refería –entre otras cosas– a la industria aeronáutica, a la tecnología aplicada a la exploración de petróleo en plataformas submarinas, etc. Siguió con Chile, al que consideró un país pequeño, pero con una oferta de una gran variedad de productos que se podían apreciar hace ya un tiempo en los supermercados norteamericanos. Frutas y vinos, por ejemplo. Y por fin llegó a la Argentina, país del que se dijo muchas veces que era un asesor consultado con frecuencia, y dijo que el nuestro era un país bellísimo, que los turistas aprecian mucho ¡por sus hermosas montañas!
Esto último me dejó algo desconcertado porque si bien las montañas las tenemos, no es lo habitual de destacar en este país de pampas. Es cierto que también podía haber mencionado a las cataratas sin que nadie quedara sorprendido, pero las montañas que tanto gustan a los que visitan “Brasiloche” parece que tiene sus visitantes sajones, vaya uno a saber. Pero no destacó nada más. Nada  dijo de algo made in Argentina, porque las montañas son argentinas pero no son “made” en el sentido artesanal de la palabra, nada de carnes, de vinos, de caramelos, de Messi, eso sí que es raro, no dijo nada de Messi, ni siquiera de Ginobili.   
Hoy a la noche, sabremos los resultados. De acuerdo con los encuestadores, gana Binn… no lo puedo decir, hay veda. Lo importante es mantener la mente fría y analizar las cosas con imparcialidad. Los filósofos son objetivos. Jamás toman partido por nada ni nadie porque, de hacerlo, pierden perspectiva ecuménica. Quien se dedica a la opinología ilustrada debe estar por encima de las luchas partidarias. Si no fuera así, de inmediato, gente de importancia nos recordaría que dejamos de ser creíbles y nos convertimos en apóstoles de un candidato. Apóstoles, como Pedro y Pablo. Pero sabemos que el apóstol Tomás es el que puso el dedo en la llaga. Su incredulidad lo definía. En mi columna de la semana anterior hablé de mi apellido, Abraham, padre de tres religiones, Tomás, es mi nombre, el del incrédulo. Puse el dedo en la llaga como mi tocayo bíblico y vi que era cierto, el Señor había resucitado. Pude creer. Por eso voto a Binn…perdón, se me escapó otra vez, no puedo seguir, hay veda. Me pregunto sobre qué escribir la semana que viene, el mes que viene, el año que viene, una vez terminado este nuevo y –espero– último escrutinio. Tintoretto es un lindo tema, pero sobre el pintor veneciano ya escribió mi colega Sartre. Podría hacer una nota sobre la producción de rosas de metal en la obra de Roberto Arlt, o sobre la fabricación de medias de seda en Los siete locos, o mejor, sobre una máquina de relatos ideada por Macedonio Fernández. Pero me suena que alguien ya lo hizo. La pesca a la mosca es un tema apasionante como también lo es la heráldica eslava.
Se me ocurrió otra idea. Volveré a mi antigua afición por la mitología griega. Los héroes helénicos son más que interesantes. Por ejemplo el caso de Hermes, hijo de Zeus y Maia. Nació en una caverna del monte Cileno, al sur de la Arcadia. Fue tan precoz que se deshizo de los vendajes que cubrían su cuerpo de recién nacido para dirigirse hasta la morada de su hermano Apolo, en Tesalia. Como Apolo era muy negligente con el cuidado de su ganado, se lo robó. De regreso e instalado nuevamente en su cueva, Hermes despelleja una tortuga y con el caparazón vaciado fabrica un instrumento de cuerdas con  intestinos de vaca. Es la primera lira. Apolo está fascinado por el instrumento y se lo pide a su hermano a cambio de la cesión, esta vez voluntaria, del ganado robado.
La inventiva de Hermes es grande. Le gusta la música y logra armar la primera flauta que nuevamente encanta a Apolo, que se la pide a cambio del arte de la adivinación. 
Se lo conoce a Hermes como un agente de los dioses. Puede volverse invisible una vez que coloca sobre su cabeza el casco de Hades. Mata al gigante Hipólito y libera a Ares del cautiverio, al que lo sometían los gigantes. Lucha contra el dragón Tifón y recupera los tendones del dios Zeus atrapados en las fauces de la bestia. Salva a Ulises de los encantamientos de Circe por el suministro de la planta mágica “moly”. Acompaña a las tres diosas Atenea, Hera y Afrodita en conflicto por un certamen de belleza. Las conduce hasta Paris, que debe decidir la ganadora de este concurso divino. Es el inicio de la guerra de Troya.
La mitología es una fuente de sabiduría y fantasía. Por eso, es bienvenida esta nueva afición nacional por los mitos. Juan, Eva, Néstor y Cristina, son los preferidos por los aficionados a la mitología revisionista. Pero debemos abrirnos a las enseñanzas de civilizaciones antiguas y generosas. Las recorridas del dios Hermes bien pueden agregarse a un panteón que no debe ser excluyente en  momentos en que las urnas recogen los deseos del pueblo en este hermoso 23 de octubre,  felices por el deber cumplido, y con un nuevo presidente cuyo nombre no se puede decir porque hay veda.

El paìs sin miedo - Por Tomás Abraham para La Nación

Posteo la nota de opinión del filósofo Abraham que publicó La Nación el pasado 21 de octubre.



Avances y retrocesos de una Argentina que vuelve a las urnas.

El país sin miedo

Por Tomás Abraham | Para LA NACION


Redescubro en un estante de mi biblioteca un libro que no leí o que olvidé haber leído: El misterio argentino, una serie de entrevistas de Pablo Chacón a un grupo de intelectuales -entre ellos quien escribe- a fines de 2002. El libro salió a la venta en abril de 2003, y las últimas líneas pertenecen al verano del mismo año. Son las vísperas de las elecciones. En el momento en que se llevan a cabo las entrevistas, la mayoría de los convocados no sabe quién va a ser el candidato justicialista. Hay dos posibles, además de Menem: De la Sota y Kirchner. El tema que los reúne es la crisis argentina de 2001-2002, de la que son testigos.
Es el tiempo en que Duhalde confiesa no poder gobernar y llama a elecciones. El movimiento piquetero ha tenido sus dos primeras víctimas: Kosteki y Santillán. Repasemos algunas expresiones del libro previas al triunfo electoral de Néstor Kirchner.
Tulio Halperín Donghi dice que la situación que se vive es la más grave de la historia argentina. Considera que la crisis es estructural e irreversible. Sostiene que no hay instituciones y que jamás hubo apego a las mismas en la historia política del país. Concluye que si alguna vez soñamos con ser una réplica de alguna nación europea como las que nutrieron con su población el suelo argentino, tendremos un despertar doloroso. A lo sumo podremos remodelarnos como una república centroamericana.
Para Torcuato Di Tella la crisis es de carácter irreversible. Cree que el bipartidismo es una garantía de estabilidad institucional. Para ello debería formarse un partido que combine la tradición socialdemócrata y la del populismo peronista, y por otra parte un partido de derecha. Estima que lo único que puede salvar al país del pozo es un gobierno de centroderecha con una política económica keynesiana. Ante la pregunta de si eso significa que votaría por Kirchner, deja la respuesta en suspenso. Marcelo Lascano opina que aquello de lo que se es testigo no es un fracaso sino un suicidio. Para él la Argentina es un país sin horizonte, uno que históricamente arrugó territorio y que va en camino de perderse en el tiempo.
Ricardo López Murphy, candidato a presidente, aspira a que el país siga el ejemplo de los países que considera ordenados y normales. Son los que tienen una cultura política basada en la tradición iluminista que caracterizó a la modernidad. Pero advierte que si no se pone un freno a la anarquía reinante, se corre el riesgo de sucumbir ante un poder totalitario conducido por el movimiento piquetero.
Para Guillermo O'Donnell la crisis parece terminal. Percibe lo que denomina una colonización autoritaria de las instituciones. Por su parte, para Víctor De Gennaro se viven momentos de gloria. El año 2001 fue espectacular, y lo que vivió fue algo hermoso. Horacio González tiene la impresión de que el ciclo de la Argentina que va de Mitre a Perón parece haberse agotado.
José Nun pide una reforma constitucional, ya que considera que el hiper-presidencialismo ha sido uno de los factores responsables de las sucesivas crisis que vive el país. Percibe en la población una sensación de apatía, resignación y desesperanza. Beatriz Sarlo dice que la Argentina de la mitad del siglo XX fracasó y ya no existe.
Mi propia apreciación no sólo es pesimista sino emotiva y desbordada por los acontecimientos. Sostengo que es una utopía creer que el país pueda salir adelante con una política exportadora cuyos clientes principales sean los chinos.
Pasaron ocho años y estamos en vísperas de nuevas elecciones, y es una pena que a los editores del libro no se les haya ocurrido entrevistar nuevamente a los mismos personajes para comparar sus apreciaciones sobre los momentos que se viven hoy en perspectiva con los vividos ayer.
Nuestro país ha cambiado, por suerte. Mis predicciones no se cumplieron, los chinos nos compran y los precios explotaron. Bajó la desocupación. Hay más trabajo. Eso vale oro. Pero no todo lo que reluce lo es. En nuestro país en vísperas de una nueva elección, hay zonas oscuras y peligrosas. Ser un crítico del gobierno nacional cierra puertas. Hay listas negras. Hay gente de la cultura que no debe ser, por orden oficial, nombrada ni invitada, por no adherir al modelo. Desde la Biblioteca Nacional, refugio de la cultura oficial y umbral prohibido para las decenas de intelectuales críticos del poder, hasta las agencias de noticias oficiales, pasando por Página 12, hay libros que no se comentan, autores que no se nombran, colaboradores borrados de las agendas culturales, generadores de cultura eliminados de los convites nacionales e internacionales, todo porque no son kirchneristas ni apañan el modelo. Los canales oficiales están copados por sectas afines al Gobierno, usufructúan dineros que provienen de aportes de trabajadores de todos los colores políticos y los usan para difamar opositores, insultarlos, y hacer propaganda oficial. Funcionarios no pueden expresar opiniones, adherir a partidos o firmar solicitadas a favor de otros candidatos que los del Frente para la Victoria, por miedo a ser desplazados de sus trabajos. Un deporte como el fútbol es un pretexto para que el Gobierno lo use para producir una catarata de panfletos que se visten de obras públicas. Por supuesto que las obras públicas que realizan mandatarios provinciales que no son oficialistas no son nombradas, ni las de Santa Fe, ni las de Buenos Aires, ni las de San Luis, ni las de ninguna en la que algo pueda hacerle sombra a la Presidenta. Se anuncia una reforma del fútbol que llevará a todos los rincones del país una televisación que intensificará la feudalización del poder, ya que dependerá aún más de la caja central que se ha comido a la caja de la AFA, y permitirá que la propaganda no sólo corone al gobierno nacional sino a cada jerarca provincial y hasta municipal, que la usará para intensificar el sistema de vasallaje.
El Gobierno ha usado a las organizaciones de derechos humanos como biombo detrás del cual lleva a cabo una política que ha sido denunciada por corrupción en infinidad de denuncias. El caso Schoklender es la punta de un iceberg. Una organización contraestatal que tiene por misión vigilar que un Estado no viole los derechos humanos se ha hecho apéndice de un grupo político. Todo aquel que no está de acuerdo con el modo en que se hacen las cosas es tildado de gorila. Categoría infamante que ha sido resucitada por lo que se llama la "vuelta de la política". La acompañan los epítetos de procesista, neoliberal, derechista, menemista, destituyente, golpista, y se los lanza con mofa, de acuerdo con una versión vulgarizada que entiende la política como una de las formas de la guerra.
Se han degradado sucesos que hacen patria, como el juicio a las Juntas, y hombres como el jefe de Gabinete llevan la voz cantante en el festival de necedades cancheras que pretenden humillar a hombres como Strassera. Se borra el prólogo de Sabato, se insulta a Tato Bores para lastimar a su hijo que escribe en Clarín. Los medios y los modos usados por este gobierno, y el blindaje cultural que resulta del famoso "relato" que lo acompaña, pertenecen a los fascismos. ¿Asusta la palabra? ¿Es desmesurada? ¿Es mejor decir hegemonía, autoritarismo? ¿Es más sociológico? ¿No se sabe que hay que extremar los argumentos cuando dicen que el silencio es salud? ¿O cuando, como ahora, nos dicen que el pueblo está feliz? Hay que tener cuidado: cuando ciertos voceros nos señalan que un pueblo está feliz, el fascismo está cerca. Esas dichas no provienen de la alegría de la libertad.
Existe la barbarie de clase media y de sectores de la corporación cultural, que deberían ser incluidas en una psicología de masas que va más allá que las mentadas derechas. El esnobismo pequeño burgués la acotó al "gorilismo", mientras escudaba su irresponsabilidad política en su coartada preferida: el pueblo. Son varias las razones por las que no debemos olvidar los años 70. Es llamativo que cuando alguien critica al Gobierno de un modo claro y distinto en un medio de comunicación masivo, aquellos que están de acuerdo con lo expresado feliciten al participante por su "coraje". ¿Hay que tener coraje en nuestro país para hablar en voz bien alta y expresar las propias convicciones cuando no se pertenece a la mayoría o a la falange oficialista? El otro día tuve que escuchar, después de decir que existía censura en nuestro país por el uso discrecional de los dineros públicos para extorsionar a la prensa no adicta y premiar a la genuflexa, y por las lista negras, que no tenía derecho a hablar así porque bien podía manifestar mi opinión sin por eso ir preso.
Cuando hay que agradecer ciertas libertades es porque hay un gran malentendido. Hay quienes creen que la libertad es una ofrenda de los que mandan. Se ha mentido demasiado. Los bonos de Santa Cruz se han esfumado. Alguien los tiene. Del juez y los fiscales que tenían a su cargo el asunto ya hemos olvidado sus nombres. A los que sentaron en el banquillo a los máximos responsables de la matanza del Proceso cuando sus tropas aún podían vengarlos, no se les ha permitido entrar al Museo de la Memoria y ni siquiera se los ha nombrado. Se ha creado esa estafa con el nombre de candidaturas testimoniales para burlarse de las elecciones. Se han aprobado todas las leyes posibles en un período de cambio de legisladores. Se habla de calidad institucional cuando se manipulan jueces y la impunidad hace que la inseguridad sea algo más que una sensación.
Los ricos son cada vez más ricos. Los pobres son pobres asistidos, pero jamás dejarán de ser pobres sin viviendas ni educación digna. No hay tanto para festejar. Pero, fundamentalmente, a alguien se le ha ocurrido dividir al país en trincheras. Se ha demonizado a medio país. El que no es parte del contingente se convierte en un extraterritorial susceptible de ser cooptado por la reacción. A veces estos personajes se despojan de sus disfraces de guerreros y se convierten en pastores. Hablan de diálogo, de multiplicidad de voces, de encuentros plurales, antes de volver a convocar a una nueva escupida a fotos de periodistas malditos. Nos dicen que la política es conflicto y que hay que asumirlo. Nos tratan de aprendices de ciencias sociales. A los argentinos los conflictos nos sobran y la sangre derramada también. Pueden cavar todas las trincheras que quieran y hacer luego los mohínes que se les ocurra. Muchos de nosotros no nos dejaremos chantajear por el hecho de estar a favor de los juicios a criminales de Estado ni por apoyar los planes sociales a poblaciones que necesitan asistencia. Daríamos nuestra aprobación a este o cualquier gobierno que lo hiciera, sin dejar de usar nuestra libertad para denunciar la mentira, la intimidación y la corrupción. La extorsión moral tiene la finalidad de fortalecer al poder cínico. En donde haya censura, manipulación de la información, listas negras, fraudes a granel, estafas ideológicas, también habrá alguien que hable del asunto. Siempre habrá quien quiera saber de qué se trata.
Hay que hablar en voz bien alta. Que cada uno exprese su opinión. Las mayorías van y vuelven, y a veces ni vuelven. Esta fase de nuestra historia comenzó en octubre de 1983 y se rubricó con el Nunca Más. Por eso, el domingo podemos votar sin miedo.