miércoles, 23 de noviembre de 2011

"Cristina autorizó el tráfico de influencias en la minería" - Miguel Bonasso

Entrevista a Miguel Bonasso que publicó el diario La Nación.

En su nuevo libro, "El Mal. El modelo K y la Barrick Gold", el diputado y periodista denuncia el acuerdo que le permite a la minera canadiense llevarse enormes ganancias mientras contamina la cordillera con la explotación de oro.
Por Víctor Pombinho  | LA NACION

El diputado y periodista Miguel Bonasso, autor de la Ley de Glaciares , viene de sacar el libro "El Mal. El modelo K y la Barrick Gold. Amos y servidores del saqueo de la Argentina", en el que acusa al gobierno de Cristina Kirchner de permitir que la minera canadiense destruya los glaciares en Veladero y Pascua Lama y se lleve enormes ganancias del país gracias a la explotación de oro y enormes ventajas impositivas.
De acuerdo a Bonasso, el presidente de la Barrick , el multimillonario empresario Peter Munk, estuvo asociado al ex presidente de Estados Unidos George Bush y al traficante de armas Adnan Khashggi, en negocios turbios como el escándalo Irán-Contras.
Lo primero que sorprende del libro es el título. La asociación con El Mal se suele hacer con Hitler o incluso con Videla, pero parece extraño hacerla con el gobierno de Cristina y una empresa privada.
Lo que pasa es que es todo un modelo, un sistema que conduce a una destrucción muy grande de la vida. Y si no a un genocidio como en el caso de Hitler, sí a un ecocidio. La megaminería a cielo abierto tiene efectos fatales para el medioambiente. Algunos expertos en este tema han dicho que no hay megaminería responsable, contradiciendo el lema de la Barrick. Porque si uno en primer lugar vuela con dinamita cientos de miles de toneladas de roca está esparciendo arsénico por el aire, antes de usar el cianuro. Y si está adentro de un área de glaciares, los oscurece con un manto de polvo. Y luego el uso del cianuro, que no se va de la naturaleza fácilmente. Por eso hay siete provincias argentinas donde está prohibida la megaminería. Por algo se hizo el plebiscito en Esquel, donde la gente le dijo "no" a la mina con el 81 por ciento y por algo está prohibida en la Unión Europea.
Los recursos no son eternos y el perjuicio que se puede generar para las próximas generaciones es muy grande. Todo eso conforma una enfermedad, por eso El Mal, en un sentido patológico. Estamos hablando de un sistema enfermo que no conduce a nada bueno.


Una pregunta filósofica: ¿Por qué hay gente que desea riqueza al punto de matar, violar, contaminar, desterrar pueblos, sobre todo cuando ya tiene un nivel de riqueza considerable? ¿Hasta dónde puede llegar la ambición de un hombre como Peter Munk?
Por un lado, la respuesta la da el amigo Nietzche con la "voluntad de dominio". Por otro, en el mismo sentido, Alfredo Yabrán, cuando tuvo esa discusión con Domingo Cavallo y Héctor Grisanti, que era director del Correo, le preguntó "Yabrán, ¿para qué quiere más guita?", y Yabrán lo palmeó y le dijo "Ay Grisanti, usted no sabe lo que es el poder.". Esa es la respuesta. ¿Por qué la Presidenta no se conforma con haber tenido un 900 por ciento de crecimiento de su patrimonio desde que Néstor asumió en 2003? Es una barbaridad. Y eso es lo que está en blanco. Ya tendría para sobrevivir ella, Máximo y Florencia y los hijos de ellos.
"Los recursos no son eternos y el perjuicio que se puede generar para las próximas generaciones es muy grande".
El oro es además un símbolo del poder. No sirve para nada. Es una codicia que va más allá de la vida. El año pasado, de Veladero, la Barrick se llevó 1000 millones de dólares. O sea que tienen una renta extraordinaria, porque nuestros costos aparte son muy bajos, cosa que enorgullece al ministro Julio De Vido, cuando debería avergonzarlo.
Usted tuvo una relación cercana con los Kirchner desde antes de que llegaran a la Presidencia. ¿Piensa que cambiaron cuando llegaron al poder, o que esta relación entre negocios y política ya existía cuando estaban en Santa Cruz?
Luego de la debacle de 2001, me parecía, dentro de la corporación política, que tenían una sensibilidad más cercana a la mía en materia de Derechos Humanos y que además habían leído el mensaje de la sociedad. Cuando Néstor cambia la Corte Suprema y toma algunas otras medidas, me pareció que estaba escuchando el mensaje del pueblo. Entonces yo pensaba "no es un gobierno de santos, pero puede ser una transición hacia otra cosa". Y en algún punto fue así. Néstor tomó algunas buenas medidas, como la renegociación de la deuda. Pero después, cuando él se hace cargo de la presidencia del PJ se hace cargo de lo que yo llamaría "la reunión de las famiglias", como en El Padrino. Y entonces Cristina veta la Ley de Glaciares, respondiendo a ese interés de "la famiglia" Gioja, que a su vez está asociada a la Barrick.
En el libro acusa a los hermanos Gioja directamente de corrupción, pero con Cristina no es tan concreto. Dice que Cristina es socia de la Barrick, ¿pero de qué forma? ¿Ella se lleva parte de las ganancias?
No acuso a la Presidenta de enriquecerse ilícitamente. Yo la acuso de favorecer a la Barrick y su instalación en Argentina. En esa instalación se han cometido grandes ilícitos de todo tipo: fiscales, se violó la ley general de ambiente porque la Barrick no tiene seguro ambiental, se ha entregado la soberanía. La acuso de algo mucho más grave que el haberse quedado con una coima. Por ahí existe la coima, yo no la pude comprobar. Lo que sí pude comprobar es que la Barrick puso 50 lucas verdes cuando Cristina fue a hablar en el Council of America. Cuando Cristina permite que su secretario de Minería haga negocios con la Barrick, está autorizando el tráfico de influencias. Cuando Cristina permite que Gioja haga negocios con la Barrick, está autorizando el tráfico de influencias. Cuando acepta que su secretario de Hacienda haga un tratado secreto con Chile en términos tan lesivos para la Argentina está cometiendo un ilícito. Por todo esto yo la acusé ante la Justicia de tráfico de influencias, al igual que a sus secretarios de Estado y a Aníbal Fernández, que violó la Ley de Bosques y la Ley de Glaciares.
"En San Juan hoy solo se pude cultivar el 20% de las tierras por la falta de agua. La Barrick paga 93 pesos por día por los millones de litros que usa".
Según su descripción, a la Argentina no le queda nada del negocio de la megaminería. ¿Entonces cuál es el incentivo para realizar este tipo de emprendimientos en el país?
Ellos lo que alegan es que hay creación de puestos de trabajo, desarrollo, donde de otra manera no habría. Pero esto no es así, porque los trabajos son transitorios. Se crean, tanto directos como indirectos, en la etapa de construcción de la mina, en la etapa en la que ahora está Pascua Lama. ¿Pero ahora en Veladero cuánta gente está trabajando? Mucha menos. Los empleos bajaron drásticamente. ¿Qué pasa en Chile? En el valle de Huasco, donde la megaminería lleva más de 10 años, lo que ha quedado es una inmensa miseria. No se han creado puestos de trabajo ni nada.
En San Juan hoy solo se pude cultivar el 20% de las tierras por la falta de agua. La Barrick paga 93 pesos por día por los millones de litros que usa. Si la Barrick tuviera que pagar el agua, no invierte. Chile pone el 10% del agua y la Argentina el 90. Y se queda con el retrete de cola, con el water close de la mina. Queda un agujero del tamaño de la Reserva Ecológica de Buenos Aires de lodo cianurado. ¿Cuánto tiempo tarda la naturaleza en metabolizarlo?
La Ley de Glaciares no fue una ley contra la minería. Sino para que no se puedan tocar los glaciares y periglaciares de alta montaña, no solo con la minería, sino también con actividades industriales. No se pueden tocar con nada, porque son la fuente de nacimiento de los ríos de montaña, que son finalmente el sistema fluvial de la Argentina. Ellos se autoincriminaron cuando fueron a la Justicia solicitando un amparo contra la Ley de Glaciares. ¡Una empresa extranjera! ¡San Martín los hubiera echado a sablazos, les hubiera cortado la cabeza!
¿Cuáles son las perspectivas a futuro de la Ley de Glaciares, teniendo en cuenta que en San Juan la frenaron con un amparo?
Es muy interesante ver quiénes hicieron el amparo: la Barrick y la Asociación Minera Argentina de la CGT de Hugo Moyano. Hay otro sindicato arriba, de la CTA, que lo han boicoteado. El de la CGT salió a pleitear contra la Ley de Glaciares, autoincriminándose, como la Barrick.
La Corte Suprema tiene que decidir.


¿Y cómo cree que va a fallar la Corte?
Yo honestamente creo que con un gobierno que saca el 54%, los jueces lo deben estar pensando. Además, Eugenio Zaffaroni está bastante cerca del Gobierno. Yo soy realista, por ahí la Corte nos da una sorpresa agradable, ojalá. Lo concreto es que el Poder Ejecutivo está violando la ley antes de que la Corte se expida. El señor Aníbal Fernández le encargó a la fundación Innova T, que tiene relaciones con la Barrick, que realice el inventario de glaciares. Administraron fondos de la Barrick, estamos en la misma. ¿Cómo voy a confiar en que el zorro me va a hacer un recuento de las gallinas que hay en el gallinero. Ese trabajo hay que dárselo a alguien impoluto.
¿Y no se puede hacer megaminería aunque sea cobrando los impuestos que hay que cobrar?
Le dieron 18 ventajas impositivas a la megaminería. Pero la principal es la que ideó el geólogo Alberto Kohan y fue perfeccionada por Angel Maza y José Luis Gioja: el tope de regalías. Para unificar en las provincias el porcentaje de regalías quedó un tope del 3. En otros países es del 14. Son todas a favor. Estamos hablando no de una ganancia simple, sino de una renta extraordinaria. Según el propio Peter Munk, el precio del oro va a seguir subiendo. Se están llevando en pala 1500 dólares por onza. Con esa renta se pueden sobornar gobernadores, presidentes, ministros, secretarios de Estado, periodistas, etc, sin ningún problema. ¿Y cuál es la política frente a eso? Que venga más minería, no importa qué característica tenga. La política del secretario del área, Jorge Mayoral, es convertir a este país en uno de los principales productores mineros del mundo. Entonces ahí también nos enfrentamos a El Mal. Porque es un modelo extractivo, de primarización, que nos retrotrae a Potosí, a la colonia. Estamos como antes de la Independencia. Y yo no quiero eso para la Argentina.

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