jueves, 18 de octubre de 2007

Citas textuales de Lacan


Algunas citas textuales del Seminario I de Lacan que me parecen muy interesantes y las quería compartir.


"El punto al cual conduce el progreso del análisis, el punto extremo de la didáctica del reconocimiento existencial, es: Tú eres esto. Este ideal, de hecho, nunca es alcanzado.

El ideal del análisis no es el completo dominio de sí, la ausencia de pasión. Es hacer al sujeto capaz de sostener el diálogo analítico, de no hablar ni demasiado pronto, ni demasiado tarde. A esto apunta un análisis didáctico".


"Si se toma la palabra tal como se debe, como perspectiva central, la experiencia analítica debe formularse en una relación de tres, y no de dos".


"La reconstitución completa de la historia del sujeto es el elemento escencial, constitutivo, estructural, del progreso analítico".


"El progreso de Freud, su descubrimiento, está en su manera de estudiar un caso en su singularidad.

¿Qué quiere decir estudiarlo en su singularidad? Quiere decir que esencialmente, para él, el interés, la escencia, el fundamento, la dimensión propia del análisis, es la reintegración por parte del sujeto de su historia hasta sus últimos límites sensible, es decir hasta una dimensión que supera ampliamente los límites individuales".


"La historia no es el pasado. La historia es el pasado historizado en el presente, historizado en el presente porque ha sido vivido en el pasado.

El camino de la restitución de la historia del sujeto adquiere la forma de una búsqueda de restitución del pasado. Esta restitución debe considerarse como el blanco hacia el que apuntan las vías de la técnica".


"Freud trata, una y otra vez, la reconstitución de la historia del sujeto".


"Que el sujeto reviva, rememore, en el sentido intuitivo de la palabra, los acontecimientos formadores de su existencia, no es en sí tan importante. Lo que cuenta es lo que reconstruye de ellos".


"Lo escencial es la reconstrucción. Se trata menos de recordar que de reescribir la historia".

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Seminario I - Lacan


Estoy leyendo el Seminario I de Jacques Lacan titulado "Los escritos técnicos de Freud". Se sabe que el francés no es de una escritura agradable en el sentido de decir fácil lo difícil. En general, sus textos son de un nivel muy complejo, su voz es muy abstracta e intrincada.

Sin embargo, este libro es muy amigable. Se puede llevar su lectura muy bien. Como apasionado de la psicología, un amigo me lo sugirió como para ingresar al mundo lacaniano. No me defraudó. Su reelectura de Freud es excelente, finísima.

Rescato sobre todo lo que habla sobre la represión y las defensas que tiene el sujeto. Es muy revelador. Desde mi perspectiva, es un muy buen libro para leer tranquilo, en silencio, concentrado, y con un amigo fiel: el lápiz.

En la biblioteca tengo listo el Seminario III "Las psicosis" que lo voy a leer al finalizar el comentado.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Pregunta devastadora pero productiva


Leyendo una biografía de Michel Foucault, leí una pregunta que había escrito Nietzsche que me hizo parar la lectura, escribir la pregunta en mi cuaderno anotrador, y pensar, digerir una respuesta. Desde mi perspectiva me pareció extremadamente provocadora. Como si un médico abriera un cuerpo con su bisturí. La pregunta:


"¿Cómo he llegado a ser lo que soy y por qué sufro siendo lo que soy?"


Es un interrogante que se me ocurre como un cartucho de dinamita. Que te produce un temblor interno: o modificas tu actitud o te detona la vida en pedazos.


Pero me gustaría destacar también lo que dice Nietzsche, el tema no es el "qué" sino el "quién". En otras palabras, creo que lo importante es quién hace esa pregunta. Hacétela y fijate qué te sucede.

El Nietzsche de Safranski


Años atrás, creo que en el 2002, leí en unas vacaciones la biografía de Nietzsche escrita por Rüdiger Safranski. Es un libro encantador para abordar el pensamiento del filósofo alemán autor de la "Genealogía de la moral". En estos días lo estuve releyendo y me pareció pertinente recomendarlo para aquellos que quieren ingresar a la filosofía "vitalista" de Nietzsche.
El libro tiene una contra: es chiquito y pesa mucho como para leerlo en la cama antes de dormir. Sin embargo, su precio es bastante accesible: $ 25.-

domingo, 26 de agosto de 2007

Movimiento


Movimiento, es una palabra que es parte de lo que somos. Somos movimiento, siempre estamos haciendo algo. Cuando uno duerme está eleborando sueños, sigue la rueda girando. No estamos quietos, vivimos de manera tal que el movimiento es condición de vida. La persona muerta está quieta. La viva está en movimiento. Más concreto: ¿Somos en tanto movimiento? Dicho de otra manera: ¿Sin movimiento podemos ser?

Ahora bien, se podrá objetar que hay personas que no tienen una personalidad de movimiento, es decir, de hacer, de afirmarse en la vida haciendo, trabajando, elaborando, construyendo. En este argumento hay en parte algo de razón. Sin embargo, no puede dar cuenta de la totalidad del universo. Mejor diría: las personas se caracterizan por ser algunas más movilizantes que otras (recordar que no puede existir ser en estado de quietud total). Y es en ese vivir que manifestamos nuestras acciones o movimientos donde algunos lo hacen de manera más vital, de forma más afirmativa, caminando. En cambio, otros están a la espera que la vida se consuma, los consuma, como mirando el avance de las agujas de reloj mientras respiran.

Soy movimiento. Prefiero vivir la vida en la dinámica del movimiento y no de la quietud. En movimiento sin dudas se vive mejor.

Jorge Luis Borges


En la revista Ñ del diario Clarín, con fecha 25 de noviembre de 2006, en la sección "Perlas cultivadas", se publicaron algunos fragmentos de este autor bestial que me gustaron para compartir. Ahí van:

"Creo en la teología como literatura fantástica. Es la perfección del género".
Es linda la idea de la existencia de diferentes dioses, de credos heterogéneos, de pueblos subsumidos en morales que les brindan felicidad, paz o vaya a saber uno.

"Me gustaría ser valiente. Mi dentista asegura que no lo soy"
.
Cuanta cantidad de certeza. Uno es valiente en mucho momentos de la vida, en distintas situaciones. Pero cuando estas con la boca abierta, sentado en el sillón del odontólogo, y comenzas a escuchar el ruido del torno... te sentís el más cobarde del condado. Los músculos se endurecen, y no aflojas. Es un momento indeseable y sobre todo el momento de contacto entre el torno y tus dientes. En fin, a mi también me gustaría ser valiente. Mi dentista asegura que soy un cagón.

"¿Quién soy? Estoy tratando de averiguarlo".
Es una pregunta devastadora. Cuánto cuesta responder este interrogante y no tener dudas. Tengo una hipótesis: yo soy muchos yo. Es decir, soy un ser fragmentado, contradictorio, de muchas maneras. No soy una linealidad, sino soy saltos.

Leer para Deleuze


Cuando leo a Gilles Deleuze me produce una intensidad y una potencia positiva increíble. Es una pasión amorosa llena de alegría.

En el libro "Diálogos" que escribe junto a Claire Parnet, aconseja una forma de leer que me parece maravillosa. Cito: "Una buena manera de leer, hoy en día, sería tratar un libro de la misma manera que se escucha un disco, que se ve una película o una propaganda de televisión, de la misma manera que se acoge una canción. Cualquier tratamiento del libro que reclame para para él un respeto, una atención especial, corresponde a otra época y condena definitivamente al libro. Las cuestiones de dificultad o de comprensión no existen. Los conceptos son exactamente como los sonidos, los colores o las imágenes: intensidades que nos convienen o no, que pasan o no pasan".

La cita brilla de lucidez. A mí me pasa lo mismo al leer un libro: hay intensidad o no hay nada. Para describirlo de alguna manera, si un libro que comencé a leer no me produce nada lo dejo de leer. No tengo culpa. Es más, me voy a Plaza Italia a venderlo o canjearlo. No me producen apego los libros (cualquier cosa en general) con las cuales no hay una relación de conexión.

Me gusta esta forma de leer porque es mucho más liberadora. Desde que ingresamos al colegio, los maestros o profesores en general nos quieren convencer que la práctica de la lectura hay que hacerla con textos que son totalmente aburridos o que inducen a bloquear el deseo a leer.

Deleuze sirve para quitar esa mochila de doctrina escolar cuando uno va a leer libros. Y coincido también en que los textos que reclaman interpretar conceptos sólo piden que el lector quede castrado, que pase todo por el colador de la razón, y no esté abierto a lo afectuoso, a una lectura con amor.

Recomiendo la lectura de Deleuze y del libro citado enfáticamente.